lunes, 30 de abril de 2012

Por qué el arte nos puede salvar como sociedad en esta época.



Eduardo Campech Miranda.

Antes de salir de vacaciones, proyecté a unos niños de sexto grado la cinta La vida es bella, de Roberto Benigni. Durante el desarrollo de la trama, fue muy evidente el impacto que iba causando la película en cada uno de los chicos. Así, hubo quienes no prestaron mayor interés y en la primera oportunidad se retiraron. La mayoría de estos niños tienen un raquítico o nulo acercamiento con las diversas manifestaciones artísticas, practican deportes de contacto y son expertos en videojuegos.

Un segundo sector, lo conformaron quienes se interesaron por la película, pero tuvieron que retirarse (algunas fallas técnicas y de logística retardaron el inicio). Varias señoritas y jovencitos preguntaron dónde podrían conseguir la película y el fina de la misma. Curiosamente, estos niños leen con frecuencia, asisten a eventos culturales, mantienen una conversación constante con sus padres.

El último tercio del grupo se divide en dos subgrupos: los que se quedaron por interés real y los que tuvieron que quedarse. Éstos últimos estaban más pendientes de la hora en que llegarían por ellos que por la cinta. El número de ellos realmente fue breve, a los sumo tres. En tanto, en los primeros, se presentó la siguiente dinámica. Cuando comienza la persecución hacia los judíos, y se colorea de verde al caballo, sólo quienes siguieron la trama desde el inicio lo asumieron como una escena dramática. Para los otros, fue algo chusco.

Lo mismo sucedió en las últimas escenas, cuando Guido intenta escapar y rescatar a su amada principessa. Mientras algunas señoritas y dos o tres jóvenes, aguantaban las lágrimas ante el funesto desenlace, otro preguntaba a qué hora lo iba a fusilar, con un interés mórbido, y haciendo burla y escarnio de sus compañeras. Es decir, se presentaron al mismo tiempo dos posturas ante el dolor ajeno: la solidaridad y empatía por un lado, y la indiferencia y burla por otro. A estas alturas no me extrañó que los alumnos que manifestaban simpatía por el protagonista, practican alguna disciplina artística o deportes de conjunto, van exposiciones, conciertos, obras de teatro. Con el otro chico paso exactamente lo contrario.

Zacatecas es una ciudad que ofrece múltiples oportunidades de apreciación artística, es co-responsabilidad de la escuela y la familia de acercar la cultura a la población. Y me refiero a un fin estético, de apreciación, y no sólo a que se envíe a los chicos a los museos, se pasen copiando la ficha técnica (como si eso fuera lo más importante) y no aprecien la obra de arte en sí misma.

Hace un par de años, la licenciada Luisa Hernández y su hermoso proyecto Gira Pirinola, mostró que es cuestión de voluntad institucional el llevar conciertos didácticos a las colonias de la capital zacateca y descentralizar la oferta cultural. El proyecto tuvo trabas, cuando se requirió que las instituciones asumieran lo que un grupo de ciudadanos voluntarios hicieron durante algunos meses. Es tiempo de empatar la política cultural y la educativa. Hasta la próxima.

Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas, abril 16 de 2012.

viernes, 27 de abril de 2012

Continúa con éxito programa de lectura en la alameda


Continúa con éxito programa de lectura en la alameda
Texto: Redacción Foto: Cortesía / Imagen Zacatecas / Zacatecas - 26 de Abril del 2012

ZACATECAS.- Continúan con éxito el programa de lectura, en la Alameda Trinidad García de la Cadena, promovido por la Coordinación Estatal de Bibliotecas, con el propósito de fomentar este hábito entre la niñez y los adultos.

Cada semana, personal de Biblioteca Pública Central Estatal Mauricio Magdaleno, se traslada a la alameda, a donde acude con estantería que contiene diversidad de acervo bibliográfico apto para toda la familia.

Al lugar acuden familias, con el propósito de disfrutar en primavera una alegre tarde en compañía de un libro, entre ellos cuentos, enciclopedias, novelas y libros de consulta, entre otros.

Encabezados por el titular de la Coordinación Estatal de Bibliotecas, Eduardo Mendoza Villalpando, el responsable de la Sala de Fomento a la Lectura, Eduardo Campech Miranda, preparan actividades en donde involucran a los padres de familia y los niños, pero, sobre todo, informan de la importancia que reviste acercarse a los libros de manera amena y divertida.

Dora Isela Hernández, madre de tres pequeños, comentó lo asertivo que fue implementar estas actividades por parte de la biblioteca, ya que, haciendo un balance, estas acciones inculcan la lectura y por ende los niños echan a andar la imaginación.

Fuente: http://www.imagenzac.com.mx/noticias/index.php?14m74ge8n=bl5jvDCtEBhkPQUK3NzMeQ%3D%3D

miércoles, 18 de abril de 2012

Igual a su nombre

Nuevamente acudiendo al Nuevo Escriturón, nos apoyamos en ese texto para detonar escritura. En esta ocasión se llevó a cabo la actividad "Igual a su nombre", el cual, a partir de topónimos, incentiva a escribir una descripción del lugar. Se hicieron equipos y a cada uno de ellos se le asignó un lugar para hacer la actividad. Sin embargo, algunos participantes redactaron de manera individual.

Barranca del muerto:
  •  Barranquero del muerto. La gente de la ciudad es muy trabajadora, por lo que los hombres trabajan los 365 días del año, sin vacaciones, ni descansos. Y en cambio sus mujeres, en cambio, sólo trabajan la mitad de un año. (Ana Isabel Puente García).
  • El lugar es con muy pocos habitantes, tal parece, tiene las señas de un pueblo muy pequeño. Las personas que viven en ese lugar son trabajadoras. Los hombres: ellos están acostumbrados a trabajar sólo seis días a la semana, pues ya que sólo el domingo se lo dedican a sus hijos. Mujeres: Ellas están acostumbradas a trabajar los 365 días en vender sus gorditas, pues cada uno de sus integrantes del pueblo tienen una esquina para cada uno. El físico de cada persona es: todas las personas de ese lugar tienen el cabello verde y las uñas azules. (Ivón Espinosa Ordaz).
  • Los habitantes son barranqueros del muerto. Sus festividades son el Día de Muertos, Navidad y el Día del Amor y la Muerte, etc. Se ubica en Estados Unidos, cerca de Holliwood. Trabajan en cementerios y en hacer ropa especialmente del Día de Muertos. Se fundó el 21 de febrero de 1299 por Nicolás Serrano Gutiérrez. Este lugar está en medio de un barranco, al lado del cementerio. Las personas se visten como antes los japoneses y sus costumbres son la caza, y los que pueden la agricultura. Ese pueblo es muy pequeño, su capital es Lago del Muerto (Omar Fernando Navarro Muro).
Ojuelos:
  • Gentilicio: Ojueleños. Ubicación: Entre el río Oju y Elos. Lengua: Franchino. Físico de los habitantes: Ojos grandes y comunmente rojos. Población: 3 millones. Color de piel: Azul con puntos negros. Cabello: De colores. Uñas: 3 metros de largo. Orejas: Forma de hojuelas. Número favorito: 24. Estatura: 3 pies. (Karen Esparza).
  • Ubicación: Entre el río Oju y Elos. Lengua: Fanchino. Ojos grandes y comunmente rojos. ¿Cómo es el lugar? Muy tranquilo, con lluvias que duran día y noche, con estrellas en forma de ojos coloridos. Casas con paredes que parecen sólo mirarte, con techos que se caen fácilmente. Carreteras: tan aguadas que parecen gelatina. (Brenda Campos).
  • Ojueleños. Ubicación: Entre el río Oju y Elos. Lengua: Franchino. Físico de los habitantes: Ojos grandes y comunmente rojos. Tradiciones: Dulces: Normalmente dulces de ojos. Cultura: Ojotoca. Religiones: Ojaya. Festividades: El Día del Ojuelo, Ojo Elo. Deportes: El ojo lagañoso. Comida tradicional: Hojuelas de ojo. Capital: Ojallo. (Paola Andrea Robles).
Paso de ovejas:
  • Pasanos de ovejeros. Localización: Se localiza en la ciudad de Mongoliano Feisbukianos. Tradiciones y costumbres del lugar: Las tradiciones son un poco extrañas. Cada 29 de febrero comen bichos viscosos, sangre de lobos como brindis y se casan con los primeros novios bajo la Luna del Sol   y se meten a nadar. Sus costumbres son bañarse cada tres meses con lodo de agua pantanosa, y vestir ropa fosforiloca. Complexión: Son como pulgas con cuernos de diablo, con cuerno de unicornio, patas de pato y cola de ratón y ojos verdes. Deportes: Matar un gusano y hacerlo bolita para jugar pulbasgaket. (Fer).
  • Gentilicio: Pasanos de ovejeros. Localización: Ellos se encuentran entre la ciudad de Mongolianos Feisbukianos, en donde hay una gran cantidad de abejas las cuales son de colores radiantes. Lenguaje: Obejaniero japonés. (Alex).
Ojo de Agua:
  • Gentilicio: Los ojosaguados. País: República Aguada. Idioma: Ogua. Capital: Agua Dulce. Ubicación: En medio del mar Ojos Rojos. Cultivo: Ojo de pez. Ocupaciones: Pesca de peces de ojos gigantes. Población: Un ojo. Ecosistemas: Lagunas con peces de un solo ojo. Deportes: Meter el ojo de pez en una cubeta con agua. Religión: Atún. Días festivos: El día del pescado, día del ojo. (Ángel Sánchez Pacheco, Edgar Iván, Óscar Yair García Torres).
 
Los Fuertes:
  • Fuertenses. Costumbres: El 23 de agosto comen ojos crudos. Todos los domingos sacrifican una gallina para Chiquidrácula que es el dios del menudo. Los habitantes: Negrito Bimbo. Vestían con taparrabos en la cabeza y una hoja donde no llega la luz. Su idioma: Atón. Su estado: Mide cinco metros cuadrado y el tamaño de cada habitante es de media pulgada. Su figura es de un pato. (Miguel S. Gutiérrez Reyes, El menudo Hdz. Castor, Héctor Emmanuel Sánchez Hernández).
Agua Prieta:
  • Gentilicio: Aguaprietos. Lugar donde se ubica: Aguasblancas. Idioma: Prieto. A qué se dedica la población: A la pesca de peces negros y blancos. Capital: Negrolandia. Cantidad de población: 999, 999. Deporte que practica: Lodobol. Religión: Negrosismos. Tradiciones: Festival del Lodo. El Día del Prieto, Feria del 27 de Negroctubre. (Josúe Sebatián Luna Contreras, Francisco Alejandro Jacobo Robles, Emiliano Campech Correa). 

martes, 3 de abril de 2012

La aventura de leer

Gustavo Roldán


La aventura de leer de verdad comienza tarde —si comienza— en la mayoría de los países de Latinoamérica. Con un tiempo atrasado, cuando ya se han perdido varias batallas. Pero todos sabemos por largas experiencias que perder una batalla no es perder la guerra. De ahí la responsabilidad de recuperar espacios que fueron negados, aunque no necesariamente para siempre. Hablo desde mi lugar de escritor, y hago algunas reflexiones sobre un panorama por el que transito como autor de libros que se insertan en la escuela y la comunidad. Por lo tanto mis observaciones no son las de un especialista en bibliotecas. Sí las de quién vivencia día a día circunstancias muy ligadas a la lectura desde su quehacer recorriendo el país.



Desde su primer día de vida un recién nacido se encuentra rodeado por una familia y un aparato con música, con palabras, con colores, con movimientos, sin problemas de tiempo como los padres, que tienen que trabajar —o buscar trabajo—, cocinar, atender los múltiples conflictos, grandes y pequeños, que aparecen todos los días. Y  un chico crece acunado por una familia —armada o desarmada— y un televisor.


Estas presencias, durante largo tiempo, hablamos de años, sin duda genera un acostumbramiento y una naturalización de cómo es el mundo y cuáles son los elementos fundamentales que componen la realidad. Y el acostumbramiento, lo sabe cualquiera, puede regir nuestros sistemas de vida porque es lo más seguro que conocemos y nos sirve de apoyo, nos da una cierta estabilidad y nos defiende del cambio, algo que siempre
produce una dosis de miedo.


En un mundo donde se derrumban los valores, todavía —creo, quiero creer—, todavía quedan los libros como un baluarte de la dignidad. Un libro es una llave, es una puerta que puede abrirse, es una habitación donde se encuentra lo que no se debe saber, es un ámbito de conocimiento de la verdad y de lo prohibido, que deja marcas que después no se pueden borrar.


¿Pero dónde están los libros? La pregunta, como todas las preguntas, tiene muchas respuestas. Una primera aproximación sería: están en las librerías y en las bibliotecas, privadas y públicas. Pero en las librerías están los libros para los unos y en las bibliotecas están los libros para los unos y los otros. Hacen falta ciertas precisiones para entendernos. Por ejemplo, ¿desde dónde estamos hablando? ¿De qué pueblo, de qué ciudad, de qué país?


Solamente puedo hablar desde un aquí y un ahora, desde esta Argentina a comienzos del siglo XXI, aunque sea un aquí demasiado complejo, porque no es lo mismo la biblioteca de una escuela en un pueblito del Chaco que
algunas de la Capital Federal. Y además vienen las confusiones y los malentendidos. Es muy probable que casi todos los presentes hayan supuesto que yo hablaba de las ventajas que tiene la biblioteca de Buenos Aires. No dije eso. Dije que no era lo mismo.


Posiblemente la escuela de Buenos Aires tenga una biblioteca con miles de libros, y la de ese anónimo pueblito tenga apenas una docena. Pero como no se trata de los números de la televisión, donde la mayor cantidad siempre es lo mejor, lo que interesa no es cuántos libros están en los estantes sino qué se hace con ellos. Otro preconcepto es que en un lugar donde las calles son de tierra tiene, por naturaleza, menos posibilidades en cualquier aspecto. También es verdad, pero no del todo. Carecer de ciertas cosas no impide tener riqueza en otras.


La puerta prohibida


Aunque muchos la recuerden, les cuento de nuevo la historia del Barba Azul, de Perrault, que no sé por qué me vino a la cabeza hace poco. Y esto no hace más que demostrar una vez más cómo funcionan los cuentos, que se quedan dando vueltas hasta que un día, diez o cincuenta años después, se les ocurre presentarse en nuestra memoria. La cuestión es que de repente apareció Barba Azul, y me puse a pensar qué estaba haciendo ahí, hasta que entendí que me estaba explicando algunas cosas de ésas que uno nunca termina de entender.


En síntesis, la historia dice así: Barba Azul era el hombre más rico, poderoso, noble y todos los etcéteras como para ser el mejor partido para las mozas casaderas. Pero tenía un problema, su barba azul producía rechazo entre las doncellas en edad de merecer. Tras algunas vueltas en la historia, Barba Azul se casa con una joven, seducida, pese al color de la barba, por su simpatía y su enorme riqueza, a la que lleva a vivir en uno de sus castillos. Después de un tiempo el noble anuncia a su esposa que debe hacer un viaje por varias semanas y la deja a cargo del castillo, aconsejándole que invite a su familia y a sus amistades a gozar de las comodidades de un lugar lleno de encantos.


Barba Azul le entrega las llaves de todas las dependencias, incluso las de donde guarda sus tesoros. Todo queda a su disposición pero, enseñándole una pequeña llave, le indica que ésa pertenece a una habitación donde le está terminantemente prohibido entrar. Después parte. De inmediato llegan parientes y amigos a disfrutar de las comodidades y placeres del palacio, pero la joven, dueña de todos los lugares, sólo siente curiosidad por conocer la habitación donde tiene prohibida la entrada. No cuesta mucho imaginar qué es lo primero que hace. Busca la pequeña llave y abre la puerta prohibida. Ante su sorpresa y desesperación encuentra varias mujeres degolladas colgando de las paredes —anteriores esposas de Barba Azul— y, cuando trata de huir, la llave se le cae y se mancha con la sangre que cubre el piso.


La joven corre a su dormitorio y trata de lavarla, pero se trata de una llave mágica que por más que la limpie y la friegue de un lado, la mancha de sangre aparece del otro lado. Y en esos momentos de desesperación regresa Barba Azul, que vuelve antes de tiempo, ya que sus problemas se habían solucionado. La joven es descubierta al entregar la llave manchada y su esposo saca un puñal y le dice que la matará. Ella pide unos minutos para encomendarse a Dios y él se los concede. Cuando queda sola llama a su hermana y le pide que suba a la torre a mirar si llegan sus hermanos, que habían prometido visitarla ese día. Tras una larga espera en que los hermanos no aparecen y no aparecen, se cumple el tiempo estipulado. Entonces llega Barba Azul y se apresta a degollarla, pero cuando está a punto de hacerlo entran los dos hermanos de la joven y lo matan. Fin de la historia, más algunos entretelones de final feliz y una moraleja de remate.


Hay una puerta prohibida, hay un lugar que no se debe ver, hay una llave que no debe usarse, hay un castigo a la curiosidad que puede ser mortal, hay sangre que deja marcas imborrables, todos símbolos donde el psicoanálisis puede abrevar hasta cansarse. Pero ahora sólo me interesa hacer una relación: la que puede establecerse entre la historia de esa llave, de esa puerta, de esa prohibición, de esos castigos anunciados, y la presencia de un libro.


Un libro —repito— también es una llave, es una puerta que puede abrirse, es una habitación donde se encuentra lo que no se debe saber, es un ámbito de conocimiento de la verdad y de lo prohibido, y también deja marcas que después no se pueden borrar. Pero aquí lo que estamos haciendo es todo lo contrario de lo que aconsejan las moralejas. Estamos incitando a violar las normas, a utilizar la llave y penetrar en la sala prohibida, a satisfacer la curiosidad y buscar el conocimiento, a negarnos a permanecer en la ignorancia y la pura costumbre, aunque debamos enfrentar algún castigo que no sabemos bien cuál es. Y no olvidemos que en este caso no van a aparecer dos soldados valientes, capaces de lograr un final feliz.


Tal vez también estemos haciendo otra cosa, negar la justicia del castigo, pensar que todo podría ser de otra manera y que las leyes no necesariamente son siempre justas. Quiero detenerme aquí un momento y precisar por qué no me convencen absolutamente nada las prácticas hoy muy repetidas de métodos de incentivación como lecturas veloces, premios por leer más rápido, incitaciones a la cantidad, y a la competencia de pagos por cada libro leído.


La literatura, el arte en general, exigen un tiempo que está implícito en el propio texto, en la melodía de un poema, y en la conexión que el lector hace con el texto. Convertir esta lectura en un premio a la cantidad es bastardear la armonía y la belleza y convertirnos en aquellos turistas que, para ver una obra de arte en una exposición mundial —hecho no muy lejano ocurrido en el Japón— tuvieron que pasar sobre una cinta sinfín frente a La Piedad de Miguel Ángel poder verla ¿verla?, durante unos pocos segundos, admirados por el valor en dólares
de la obra.


La mirada del escritor / Las bibliotecas


La mirada crítica es un imperativo moral para el escritor. En un mundo donde la injusticia se hace evidente si observamos de las cuatro esquinas de la Tierra, lavarnos las manos puede hacernos parecer a cualquier miembro o empresario de la farándula, para quienes los problemas de los que tienen hambre, de los que mueren todos los días, se soluciona ignorando su existencia.


Se podría pensar que es imposible ignorar la barbarie ilimitada que nos rodea. Pero al parecer no es tan difícil,  basta con cerrar los ojos o mirar para otro lado. Y la muestra de lo fácil que resulta está en que la barbarie sigue a nuestro alrededor y sólo nos alarma cuando suceden extremos de violencia que vulneran los límites de lo que ya hemos aceptado como una realidad cotidiana. Ese día organizamos marchas, llevamos pancartas, velas encendidas, grandes carteles, gritamos enfurecidos, exorcizamos por un rato la barbarie y volvemos a descansar
con la conciencia tranquila, satisfechos por el deber cumplido.


Mañana los diarios, los noticieros de la televisión, las radios, pondrán en evidencia el éxito de las manifestaciones, mostrarán las docenas de miles de participantes, y sentiremos algo así como una alegría porque comprobamos que vivir en democracia tiene múltiples ventajas. No objeto las marchas, las protestas, los gritos, las manifestaciones. Me preocupan cuando son apenas una descarga que se satisface a corto plazo y volvemos —los que podemos volver— a la paz de la mesa bien servida. ¿Pero esto es vivir en democracia? Si no recuerdo mal lo que me enseñaron en la escuela, democracia es un sistema de gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía. Si esto es así, algunas cuentas no me cierran. El cincuenta por ciento de los argentinos vive en el nivel más bajo de la pobreza, más de nueve millones directamente en la miseria, tres de cada cuatro chicos menores de 12 años son pobres. Somos un país con 36 millones de habitantes, y si éstas son las estadísticas de nuestra realidad, estamos lejos de haber comprendido el concepto de democracia.


Y éste es el lugar de la historia donde las bibliotecas cumplen —o pueden cumplir, o debieran cumplir— un papel fundamental. En una sociedad donde los libros se convierten en un artículo de lujo —y como todos los artículos de lujo fuera del alcance de un altísimo porcentaje de la población—, ponerlos en la mano de la gente es una obra estupenda que puede complementar aquellas antiguas Obras de la Misericordia, uno de los grandes pensamientos de la humanidad. A aquel "dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento" agreguemos dar libros al que tiene esa otra sed y esa otra hambre tan necesarias de ser satisfechas para lograr el desarrollo del hombre. Aclarando que este "dar" nada tiene que ver con la beneficencia.


Comencé hablando del escritor y aquí el tema que nos convoca son las bibliotecas. Lo que pasa es que no puedo separar una cosa de la otra, como no puedo separarlas del punto final del recorrido de una obra: el lector. Si las bibliotecas dan de comer y beber, buscando saciar esas otras hambres, es evidente que están cumpliendo una función social, resolviendo carencias, cerrando las brechas que tantas veces quedan abiertas porque suponemos, tal vez con razón, que las otras hambres son más urgentes. Pero lo urgente no puede reemplazar para siempre a lo importante, porque entonces no estaremos atendiendo más que a las necesidades de la sobrevivencia inmediata.


Es claro que lo libros no están solamente en las bibliotecas. También están en las librerías, pero en las bibliotecas se encuentran —o deberían encontrarse— acompañados por una mirada experta, por un ojo crítico, cómplice de la literatura, no de las ventas, hábil para separar la paja del trigo para ayudar al lector, especialmente al que se inicia, y proponerle las opciones más beneficiosas. No es una tarea simple, como no es simple la tarea del pequeño lector que da sus primeros pasos a tropezones y para el que cada caída puede ser sentida como un paso para atrás. La del bibliotecario es una tarea ardua y llena de responsabilidades, porque el éxito o el fracaso de la formación de lectores está en gran medida en sus manos. Asumir esa responsabilidad, hacerse cargo del verdadero objetivo que conlleva, creo, es la apuesta central de su profesión, no la de entregar libros con un automatismo de gestos repetidos de manera mecánica basados en la pura técnica.


Las bibliotecas escolares forman parte del mismo establecimiento donde se enseña a leer. Su función complementa los trabajos realizados en el aula, que son enseñar las técnicas de la lectura, enseñar a decodificar
esos signos que llamamos letras con los que se forman las palabras y aprendemos a leer. Y así se nos alfabetiza. Sí, fuimos alfabetizados, ¿pero aprendimos a leer? En el mejor de los casos aprendimos a leer las informaciones del diario, las cosas claras y precisas donde dos más dos son cuatro, donde las palabras tienen un sentido unívoco y todos entendemos lo mismo. Donde la palabra árbol significa planta de tronco leñoso; donde la palabra pájaro significa animal vertebrado ovíparo con plumas; donde la palabra flor significa parte de un vegetal que contiene los órganos de reproducción de las plantas. Y si nos queda alguna duda recurrimos al diccionario y
santo remedio.


Pero después volvemos a encontrar esas mismas palabras en un poema y esas definiciones no nos sirven para nada. Ahora son otra cosa, puestas en un contexto que las carga de otros sentidos, y pueden simbolizar la alegría o la tristeza, la libertad, o una puerta abierta hacia lo que nunca terminamos de comprender. Y además ya no tienen ese significado claro y unívoco que hacía que todos pudiésemos entender lo mismo. Ahora cada lector tendrá experiencias diferentes, de acuerdo a su capacidad lectora, a su sensibilidad, a su inteligencia, a su edad, a su cultura, a las posibilidades que su medio social y cultural y económico le pudo brindar.


Tal vez haya una forma de hablar más claro; lo voy a intentar con un poema de Emily Dickinson:


Para hacer una pradera
se necesitan
un trébol
una abeja
y un sueño.
Si nos falta la abeja
alcanzará con el sueño.


Repito que soy un escritor, y soy además un ciudadano preocupado por las vergüenzas que me impone esta realidad de políticos ladrones y corruptos que sistemáticamente son enjuiciados —cuando se da la buena—, cada vez que son reemplazados en el poder. No me asisten otras especializaciones, pero sí el sentido común. No centro entonces estas consideraciones sobre la alfabetización en el trabajo del docente, que excede en demasía sus obligaciones. Miles de maestros suman a la tarea diaria, entre otras cosas, el esfuerzo solidario de atender y dar de comer a un sinnúmero de chicos, muchos delos cuales sólo van a la escuela porque hay un plato de comida.


Hablo pensando en los arbitrarios planes y cambios de planes de distintos gobiernos que inventan de un día para otro nuevos sistemas caprichosos que el próximo gobierno se encarga de cambiar por otro tan arbitrario como el que se deja de lado, y donde muy poco se atiende a las opiniones de los que tienen el contacto directo con las dificultades concretas de la enseñanza, ni de la comunidad cercana a la escuela.


El cuestionamiento y el conformismo


Si en este encuentro se busca generar espacios de reflexión entre quienes producen obras literarias, entre quienes enseñan, entre quienes analizan y discuten aspectos de la literatura, entre quienes guían y aconsejan, en especial a los chicos, seguramente no estaremos todos de acuerdo en los criterios sobre qué es la literatura, o sobre para qué sirve, o qué función cumple en la sociedad, etc. etc. Hay, simplificando en extremo, dos o tres líneas fundamentales donde los caminos se cruzan. Por un lado quienes ven en la literatura, muy en especial en lo que respecta a la literatura infantil, una herramienta para la educación, o un objeto de entretenimiento, una especie de sano pasatiempo que aparta a los chicos de los peligros de la calle, del afuera, de las malas compañías. Ya se sabe que el lado bueno del mundo está dentro de la casa y la maldad empieza a reinar en cuanto abrimos la puerta de salida. Mejor no miremos los informes y las encuestas sobre las violencias que se producen puertas adentro y que recién en los últimos años tomaron estado público.


Y por otro lado están —estamos— quienes piensan que la literatura se instala en la sociedad de una manera comprometida, no conformista, y plantea cuestionamientos a los valores del sistema, y lucha por una justicia que vuelva a los hombres dueños de su propio destino y les permita el derecho a la felicidad. Por una arbitraria separación de edades todo esto está permitido en los libros para grandes, pero en los libros para chicos entra en las zonas de lo prohibido, de eso que no se habla, de los múltiples tabúes que reinan en el mundo de la infancia, como si callándolos, de una manera mágica, dejasen de existir. Igual con los temas del amor, de la muerte, de las ideologías, de la sexualidad, de la violencia, considerados mayoritariamente como inadecuados.


Los libros y la realidad cotidiana no son cosas distintas. Si en la calle hay hambre, hay injusticias, hay dolor, ésos son aspectos de una realidad que debe ser transformada, y es una de las funciones del escritor colaborar a la toma de conciencia de cada uno de los conflictos desde la edad más temprana del lector. Formar ciudadanos con pensamiento crítico, concientes de sus derechos y deberes, es un objetivo de nuestro sistema educativo. Pero en general la capacitación para el análisis y la reflexión siempre quedan como asignaturas pendientes que jamás terminan de resolverse.


Por todo esto también la importancia del papel de la biblioteca, que alberga las casi únicas expresiones que defienden el derecho a no estar de acuerdo con lo que se cree que puede ser de otra manera, o simplemente con la duda sobre lo que se está aprendiendo en el aula. Claro que en los cuentos o en los poemas no están las soluciones, pero está la posibilidad de descubrir pensamientos más abiertos, con más propuestas, más lleno de posibilidades y de dudas. Y la duda es una ventana que puede enriquecernos más que la pobre seguridad de que dos más dos son cuatro, en la que nos apoyamos para vivir tranquilos.


Hace bastante más de un siglo surgieron las Bibliotecas Populares con la revolucionaria ley que dio impulso a una política educativa que prometía un espacio para la comunidad frente a la cultura elitista dominante. El éxito fue afianzado por posteriores gobiernos democráticos que no brillaron por su permanencia en el poder, alternados por períodos de autoritarismo militar y de autoritarismo incluso en sistemas llamados democráticos, que asfixiaron y detuvieron el desarrollo de toda forma de cultura y, en particular, la cultura popular.


Pero esta vez llevamos veinte años de gobiernos más o menos democráticos —cifra inédita en un país con tan frecuentes golpes de estado—, y fue una preocupación compartida, con los correspondientes altibajos, el hacer algo por la cultura, con especial atención al desarrollo de las bibliotecas populares y escolares. Mejorada de forma sustancial por la atención de profesionales especializados de los que antes se carecía, hoy podemos hablar del crecimiento en cantidad y calidad de bibliotecas dedicadas al público infantil, dentro y fuera de la escuela.


La censura del mercado


Vieja y maligna como todas las plagas, la censura siempre fue una debilidad de los que detentan el poder y quieren decidir qué deben leer y saber los pueblos. Hoy, en este país al que se decidió declarar por decreto como perteneciente al Primer Mundo, también se le abrieron las puertas con entusiasmo a la globalización, esa brillante idea de los países que mandan para hacernos creer que todos somos iguales si pensamos como ellos y obedecemos sus teorías.


Ahora tenemos una nueva y peligrosísima forma de censura que funciona de la peor manera: la censura que nos impone el mercado. Es la más peligrosa porque no plantea ninguna prohibición a ningún libro. Se trata simplemente de la concentración de grandes editoriales multinacionales que se rigen por las leyes del mercado y optan por la publicación de best sellers, o por lo menos de autores famosos que aseguren el éxito comercial y rechazan todo lo que no dé grandes beneficios.


En este aspecto es también fundamental la función de las bibliotecas, que manejan un material seleccionado por su calidad, conservan las obras que el tiempo y las modas y las ventas van descartando, y crean las condiciones para que aquellos libros que respondan a criterios de buena literatura también sean tenidos en cuenta por las empresas editoras.


Pero a grandes males, grandes remedios. Organismos dependientes del gobierno nacional y de los provinciales y municipales e instituciones privadas, adquieren y distribuyen libros de literatura infantil, enriqueciendo año tras años a las escuelas con un material selecto y actualizado, tanto nacional como extranjero, aprovechando la riqueza en calidad y la abundancia de obras literarias. Múltiples planes de promoción de la lectura fueron acrecentando el interés por el libro, aún en los lugares más pequeños y alejados de los grandes centros urbanos. Ni siquiera quedan fuera de este esfuerzo nuevas experiencias como las bibliotecas para bebés, que intentan con
libros de tela o de plásticos crear desde los pocos meses de vida un acercamiento a la naturaleza del libro. Si bien estos no son prácticas que hayan logrado afianzarse en el medio, van abriendo camino y asentando el criterio de la necesidad de no dejar pasar el tiempo.


Distintas fundaciones privadas tienen hoy centrados sus intereses en cubrir las necesidades de lugares marginales, llegando hasta ellos con miles de libros acompañados por especialistas para lograr instalar la aventura de leer y la mayor efectividad en el manejo de los libros por parte de docentes y bibliotecarios. Silenciosas y casi desconocidas por su pequeña presencia, miles de cooperadoras, en cada escuela, en cada barrio en cada pueblo, hacen una imponderable labor de hormiga que transforma radicalmente las relaciones del chico con el libro. Muchas están aprendiendo, gracias a bibliotecarios y maestros, que los libros también deben estar en el rubro "recursos escolares".


Los números que muestran la cantidad de bibliotecas atendidas por los distintos organismos, así como la cantidad de libros que se reparten gratuitamente todos los años, son muy considerables y capaces de lograr valiosas transformaciones. Y los planes de promoción de la lectura que asisten a escuelas y bibliotecas, incluyendo experiencias como bibliotecas móviles, oficiales y no oficiales, que pueden llegar a lugares donde no existe otra posibilidad, muestran una preocupación por solucionar cada problema en cada lugar.


Pero no todas son flores. Estamos registrando algunas cosas buenas que ocurren diariamente y que es válido destacar. Pero, como siempre, la moneda tiene dos caras. La segunda cara es que todo esto tiene un valor muy relativo en la inmensa extensión de este país tan rico y tan desparejo, con una sociedad que sabe que existen los marginados porque éstos aprendieron a manifestarse en forma multitudinaria llenando las calles con sus protestas. Sus hijos son los que van a la escuela porque hay un plato de comida, tal vez la única que reciben en el día. Y mil libros, dos mil, diez mil, cien mil, que son repartidos en escuelas y bibliotecas, relativizan su importancia si sabemos que los que los necesitan son diez millones.


Toda esta aventura de leer nos lleva a incontables encrucijadas. ¿Están estos planes realizados de acuerdo a las necesidades de cada comunidad? ¿Hay suficiente apoyo al material entregado, con capacitaciones adecuadas? De todas maneras, ésta es una construcción diaria, donde juega un papel importante la toma de conciencia y la defensa de sus propias necesidades de cada comunidad y el conocimiento de su poder para reclamar y para construir.


Y una última reflexión, aprendida no sé dónde, pero que vale la pena tomar en cuenta: los libros tal vez nos hagan más conocedores, pero no más buenos. Ya se sabe que la cultura es una ventaja, pero no va necesariamente de la mano con las buenas intenciones. Tal vez resolver esto no sea sino un sueño, una utopía, pero si bajamos los brazos y dejamos de soñar, y de pelear para que los sueños se vuelvan realidad, entonces sí que habremos perdido la partida, y desperdiciaremos los tréboles y las abejas que tenemos.

Publicado en: http://www.imaginaria.com.ar/13/7/aventura_de_leer.htm

martes, 27 de marzo de 2012

Engordando al dinosaurio

Tomando como modelos las actividades "El despertar del dinosaurio" de Ángeles Valle, y "A engordar el sujeto y el predicado", del libro El nuevo Escriturón de Maité Alvarado, Gustavo Bombini, Daniel Feldman y Istvan, y con la finalidad de ilustrar cuáles son los distintos tipos de oraciones (yuxtapuestas, coordinadas, subordinadas), los niños tienen que hacer un texto más extenso a partir del cuento "El dinosaurio", de Augusto Monterroso ("Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"). He aquí los resultados:
  • Y en esa mañana tan soleada, en esa época tan antigua donde había muchos volcanes, árboles más altos que un rascacielos. Antes de la sociedad, donde había dinosaurios de distintos colores, tamaños y gustos diferentes. Cuando uno de ellos despertó, después de varias horas, acostado debajo de un gran árbol frondoso, verde, tan grueso y lleno de vida, curiosamente, todavía estaba allí. (Ana Karen Esparza Cuevas).
  • Y cuando despertó el cazador, un día soleado por la mañana se decidió ir por una buena comida. Quiso cazar  a un dinosaurio, sacó un mazo y salió. Vio muchos, pero muy pequeños y pensó que con un pequeño dinosaurio no iba a satisfacer su hambre feroz, por lo cual buscó a uno más grande, y a la rivera del río vio a un T-rex y le dio un batazo. Al ver que no le dolía, regresó por algo más duro. Cuando volvió, el dinosaurio ya no estaba, lo buscó y lo buscó, hasta que lo halló detrás de unas hojas. Cuando lo golpeó, el dinosaurio lo empezó a perseguir hasta que el cazador volvió a su cueva, y se durmió cuando despertó, el dinosaurio seguía allí. (José Emanuel Quiñones).
  • Un día soleado y lindo fui a Jurassic Park, accidentalmente me metí en la jaula de los dinosaurios, naturalmente compuesta por el resto de la isla, entonces, se cerró la puerta. De repente, se apagaron las luces... me desmayé. Desperté arriba de un árbol, me bajé del árbol e intenté abrir la jaula, y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, me escondí entre los arbustos. Luego vi al dinosaurio, era grande, caminaba en dos pies, era de color rojo, tenía garras enormes y brazos chiquitos. Cuando vi su rostro, vi que era un T-rex, entonces se accionó una palanca con carne para los dinosaurios carnívoros. Entonces se abrió la puerta, me salí corriendo y cerré la puerta. Al salir busqué a mis padres y les conté lo que me pasó. (Omar Fernando Navarro Muro).
  • Y aquel día, donde Juan pensó que era perfecto, despertó de su largo sueño y para su sorpresa aún estaba ese dinosaurio extraño con color verde, con manchas amarillas. Antes de eso, venía de India para encontrar al extraño pájaro en peligro de extinción. Comenzó su búsqueda en la isla del Caribe, donde ahí no sabría que se encontraría en una isla perdida a través del tiempo. Mientras él buscaba al ave, se encontró con plantas carnívoras, dragones, castillos e incluso un criadero de dinosaurios. Él decidió llevar un huevo para su país. A los pocos minutos, él pensó que del huevo tardaría mucho tiempo en salir del cascarón ese extraño dinosaurio. En la noche encontró a un dinosaurio verde con manchas amarillas muy furioso. A la mañana siguiente, cuando despertó, se repitió la primera anécdota. (María Fernanda Pacheco Estrella).
  • Y aquel día nublado y lleno de frío, en un pueblo casi vacío y antiguo, aún no existía el ser humano. Lleno de volcanes furiosos y grandes árboles, altos, anchos y lindos de color verde y nubes tóxicas. Estaban tres chicos, llamados Esteban, Frank y Roy, dormidos por las largas horas de esconderse de un temible dinosaurio. Cuando despertó, Esteban, asustado comenzó a gritar los nombres de Roy y de Frank, hasta que despertaron. La sorpresa fue que el dinosaurio, terrible, rojo con puntitos amarillos y un poco verde, grande y ojos verdosos y muy pequeño y feo, estaba allí, y los empezó a corretear hasta tragarlos. (Paola Andrea).
  • Y cuando despertó, en el desierto de Jabe, pensaba que todo era un sueño y caminó. Se encontró con muchas nubes de algodón de azúcar y adelante de él estaba un enorme volcán, que estaba a punto de estallar, y se dio cuenta de que el dinosaurio todavía estaba allí. Y después el dinosaurio encontró al hombre, y después cuando estaba a punto de atrapar al hombre, el volcán hizo erupción, pero no lanzó lava, sino refresco de cola que se llevó al dinosaurio hasta la Ciudad de México. Luego, cuando le cayó el refresco, lo empezaron a atacar cientos de abejas que le picaron toda la cara y despertó y se dio cuenta que sólo fue un sueño. (Ramses Aníbal Mendoza González).
  • Y aquella mañana nublada, con mucha lava y erupciones, el dinosaurio despertó después de estar tres días inactivo. Lo primero que hizo fue comer, después lanzó lava. Él empezó a volar, voló al cielo y de repente, el dinosaurio desapareció así como así. Yo desperté de mi sueño y vi pasar un bebé y pequeño dinosaurio. Me levanté, me volteé al cielo y vi más de un millón de dinosaurios en el cielo, y pensé ¿qué harán aquí y por qué son un millón? (Josúe Sebastián Luna Contreras).
  • Y aquella bella mañana soleada, la pequeña Dayanna despertó de una espantosa pesadilla, en la cual soñó que un espantoso dinosaurio entraba a su casa. Ella, muy asustada, salió de su casa hacia su lugar más cercano, que era el parque, pero de pronto, había una gran grieta, la cual no podía cruzar, así que decidió arriesgarse y cruzó la grieta y no logró atrevesarla. Así que cayó al gran agujero y de repente, se despertó aterrorizada. (Ana Isabel Puente G.)
  • Y esa mañana tan soleada y tan hermosa, en esa época antigua, llena de animales exóticos, coloridos, grandes, pequeños y feroces. Plantas carnívoras, también pequeñas y grandes, coloridas y exótica. El paisaje tan hermosos, un cielo rojo con nubes anaranjadas y grandes montañas altas con tierra rojíza, árboles enormes, verdes. Despertó admirando el paisaje tan hermoso, y el dinosaurio seguía allí. (Jimena).
  • Y, a la mañana siguiente, en la casa más fantástica del mundo, despertó. Ella, una linda mujercita a la cual le encantaban los dinosaurios, un día por la tarde ella se encontraba junto a un gran árbol. Ahí, justo a la derecha, encontró lo que siempre había buscado: una isla llena de dinosaurios. Sorprendida, llena de gusto y casi llorando por esa enorme sorpresa, se quedó a vivir por siempre. Fin. (Rubí Alejandra Salazar Martínez).
  • Y aquella mañana tan hermosa, tan soleada, en el mundo antiguo, lleno de volcanes y nubes tóxicas, cuando despertó, después de dos siglos tan largos, el dinosaurio muy grande, todavía estaba allí el dinosaurio. También abrió el ojo, lo persiguió y cuando lo atrapó, lo acarició y después se lo comió, dejando sólo sus zapatos. El dinosaurio se fue corriendo con alegría y muy satisfecho con lo que comió. (Héctor).
  • Y ese mismo día, cuando despertó el arqueólogo, vio al dinosaurio, vio que estaba al lado de un volcán activo. Entonces, salió corriendo y corriendo. Después de un rato, se paró y vio que todavía estaba ahí, al lado del volcán. Cuando de pronto, el dinosaurio despertó y el arqueólogo salió corriendo. (Emiliano Campech).
  • En la era prehispánica, cuando tenía trece años, fui a investigar y cuando entré en una caverna y ahí había un dinosaurio. Y pensé que estaba muerto y me acerqué. Y cuando despertó, el dinosaurio vi que tenía un hueso bueno, qué digo hueso, ¡cadaver humano! y aún estaba allí, sin carne, el cráneo desgarrado y todos los huesos desechos. Y el dinosaurio me persiguió y me encontré con un río abajo, con cien metros hacia abajo, hondo. Era muy salvaje y lo brinqué sin ningún problema, y el dinosaurio tampoco lo había perdido y empezó a llover y a granizar, y el dinosaurio entró a una caverna, y yo seguí corriendo, y encontré una manada de ertercopusaurios en la cima de un volcán. Y encontró un tesoro con millones de joyas, y se murió y no se supo de él nunca jamás. (Castor).
  • Y entonces, cuando quería arrancar la rama, despertó y todavía estaba allí su cama. Se dio cuenta de que sólo estaba soñando. Fue decidido aquella mañana para ver si esta vez lo lograría. (Cecilia Betsaida Trejo Domínguez).
  • Y aquella mañana, cuando el dinosaurio despertó, había muchas plantas y un gran paraíso con animales bonitos y árboles altos. (Esaú).
  • Y, a la mañana siguiente, cuando despertó de ese horrible y espantoso sueño, en que el niño era tratado de ser deborado por un escamoso, baboso, horrible, espantoso, verde, de altura de un edificio enorme, con peso de mil toneladas. Dinosaurio que se encontraba en una selva muy verde y oscura, despertó del sueño y el horrible dinosaurio todavía estaba allí. Fue sorprendente, fue como si alguna fuerza misteriosa transportara ese personaje de esa pesadilla a la realidad. (Ángel Sánchez Pacheco).

Animalario

Ravaguro: Es un animal sin patas traseras y con cola larga. Camina con su cola y sus patas delanteras. Se alimenta de la leche de chiva y come sólo dulces rojos. Abunda en Rojicañolandia, donde hay miles de dulces rojos y litros de leche de chiva. Es el único mamífero que pone huevos rosas, afirman los científicos que es por la combinación de sus alimentos. Él es gordo, pero chico, pesa 50 kilos, pero mide 5 centímetros. Sus colores comunes son: rosa, verde y blanco. Tiene ojos azules y pupila blanca. Las hembras son las que se encargan de cuidar a sus crías y alimentarlos. Los machos son los que se embarazan y lo cual dura, aproximadamente, tres días. Tiene forma de dulce con pelos. Datos interesantes: Los embriones nacen por la boca y comen de los pezones de sus padres. Nota: Si alguna vez te encuentras con una bola de pelo, no te asutes, es una ravaguro. (Rubí, Cecilia, Karen y Paola).
Pulnegre: Vuela. Come carne con insectos. Puede vivir cien años sin cabeza. Vive en Insectolandia. Corre a cien kilómetros por hora. Es color café y naranja. Es mamífero y pone huevos. Mata a su presa con su fea cara. También come perro gagatros, toma vino en vez de agua. Pesa 1000 Kg. Le gusta jugar con pelotitas. Vive 1 000 000 000 años. Puede tener hasta 10 000 000 000 crías por mes. Y el macho mide un milímetro y la hembra un kilómetro. (Miguel Salvador Gutiérrez, Joshua Esaú Torres Pérez y Ramses Anibal Mendoza González).
Perro tan can dillo: Vivienda: la selva. Alimentación: Ravaguro, cada tres horas. Estatura: 1.70 centímetros. Peso: cinco toneladas. Color: blanco, con café y azul. Bebe pulnegre (sangre). Características: bravo, veloz, gordo,tiene cola de armadillo, tiene mucho pelo y tiene seis patas. Vive cincuenta años. Advertencia: Es un chico malo, se come a la rata o al ramadillo. (Emiliano Campech Correa, José Sebastián Luna Contreras  y Yair Missael Escobedo Márquez).

    Este ejercicio se realizó a partir del libro Animalario Universal del Profesor Revillod, de Javier Sáez Castán y Miguel Murugarren. Los niños formaron su animal, y elaboraron su ficha técnica.


      lunes, 26 de marzo de 2012

      ¡Bendito Internet! O las tics como justificación de la inoperancia.


      Eduardo Campech Miranda

      Hace unas semanas leía una nota, en este mismo diario, que tomaba las declaraciones de un Coordinador Municipal de Bibliotecas Públicas. El funcionario aseveró que las reciben pocas visitas, que los usuarios llegan a cuenta gotas. En esa misma nota, un destacado y reconocido académico, declara contundente: “tenemos que crear un espacio solitario, no para que vayan los novios a platicar, sino para que el lector se sumerja en la lectura y tenga una experiencia literaria, pero hay que crearle ese espacio”. Lo anterior, porque una de las bibliotecarias declaró que el recinto cumple funciones de encuentros amorosos, además de servir como sede para distintos eventos que poco o nada tienen que ver con la lectura.

      De acuerdo a las Directrices IFLA-UNESCO, los principales objetivos de una biblioteca pública son: “prestar apoyo a la autoeducación y la educación formal de todos los niveles”; “constituirse como un centro de información que facilita a los usuarios todo tipo de datos y conocimientos”; “brindar posibilidades para un desarrollo personal creativo”; “crear y consolidar el hábito de la lectura en los niños desde los primeros años”. En tanto, dentro de las funciones encontramos: “servir de núcleo al progreso cultural y artístico de la comunidad y ayudar a dar forma y apoyo a su identidad cultural”; “desempeñar un importante papel como espacio público y como lugar de encuentro, lo cual es especialmente importante en comunidades donde la población cuenta con escasos lugares de reunión. Representa lo que se ha dado en llamar «el salón de la comunidad».

      La nota periodística en general, y las declaraciones del Coordinador, en particular, me dejan varias ideas. Percibo una necesidad de curarse en salud. Y trataré de abordar cada una de sus declaraciones, y de la bibliotecaria que intervino. Si bien es cierto que el ideal plateado por las Directrices IFLA-UNESCO es que las bibliotecas públicas sean también centros de desarrollo cultural y comunitario, también lo es que no se puede supeditar los objetivos a las funciones. Es decir, si los libros tienen la palabra, los usuarios (confieso que no me gusta el término, me inclinaría más por la palabra lectores) deben tener preferencia por y sobre otro tipo de actividades.

      Si en la Biblioteca Pública “Roberto Cabral del Hoyo”, ya tienen identificado el público que acude (por los motivos que sean), entonces, deben buscar lecturas que acompañen la estancia de estas personas. Si son una pareja de enamorados, podrían recomendarles un poema, un cuento, un ensayo, una novela de amor. La labor del bibliotecario, y del promotor de lectura que debe ser todo bibliotecario, es un camino de retos, hay que asumirlos.
      En lo referente a la ausencia de talleres de lectura y escritura por falta de materiales, mi experiencia y trabajo en el ámbito de la promoción de la lectura, me llevan a estar completamente en desacuerdo con ello. Se pueden realizar talleres de lectura con hojas de reuso, con lápices que los niños llevan a la escuela, con el acervo, cierto es pobre, con que cuenta la biblioteca, es sólo cuestión de creatividad e interés por hacerlo. Si la mayoría de las personas que acuden a la biblioteca, lo hacen para utilizar las computadoras, pues ahí hay una enorme oportunidad de generar escritura y vincular a las nuevas tecnologías con los libros, mostrar su complementariedad.

      De esta manera, comprobaríamos que no puede ser justificante la existencia del Internet como explicación de la falta de lectores y visitas a las bibliotecas. Vaya un dato, para quienes gustan de hacer comparaciones tramposas y ahora guardan silencio, el año pasado, las bibliotecas públicas de Barcelona tuvieron 18 millones de visitas y prestaron 12 millones de ejemplares. Estamos hablando de unas bibliotecas que cuentan con mucho más presupuesto (como bien lo dice Baez Zacarías), pero también mejor equipadas y dotadas de acervos (porque incluyen otros soportes como videojuegos, películas, además de libros), pero también con un plan de fomento a la lectura bien elaborado, con conocimiento de su comunidad.

      Creo que las declaraciones vertidas en la nota, deben poner a reflexionar tanto a las autoridades municipales, como al personal de la biblioteca y trabajar en conjunto para beneficio de su comunidad, para que la biblioteca deje de ser sólo una bodega de libros. Finalmente, si los asiduos y anónimos visitantes verspertinos, no quieren leer, y prefieren disfrutar de otros placeres, más carnales, más terrenales, tampoco hay que alarmarse, esa elección no es nueva, en La Divina Comedia una pareja decide hacer lo mismo. Hasta la próxima.

      Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas, marzo 26 de 2011.

      viernes, 23 de marzo de 2012

      Las mujeres en las cifras de lectura.



      Eduardo Campech Miranda

      Durante más de diez años que he impartido cursos, talleres, diplomados y seminarios en torno a la lectura, me he percatado de un fenómeno que no se ve reflejado en las estadísticas: la mayoritaria participación de las mujeres en este ámbito. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Lectura 2010, publicada por el conaculta, esa “mayoría visible” como se dice en las reuniones sindicales, no coincide. Vayamos a los números.

      De acuerdo al documento en cuestión, los varones representan una mayoría, con poca diferencia en relación a las cifras de las féminas, esto es, mientras que el 56.7% de los varones encuestados dijo acostumbrar a leer, el porcentaje de las mujeres fue de 56.1%. En tanto, los valores relativos de personas que respondieron haber leído libros alguna vez en su vida, es un poco más distante, sin ser de consideración: 31.3% hombres y 29.7% mujeres.

      La presencia femenina dentro del rubro autores, es nula. Los once autores favoritos son varones. Sin embargo, cuando se pregunta por títulos leídos últimamente, la única mujer que aparece es Ana Frank. En el rubro del soporte textual encontramos los siguientes resultados: los varones leen más periódicos que las damas (47.5% contra 37.5%) y más historietas (13.6% contra 11.0%). Mientras que las mujeres consumen más revistas (41.3% contra 38.2%). De este último soporte, las revistas más leídas son las de espectáculos (39.9%) y de temática denominada femenina, léase moda, decoración, cocina (34.6%).

      Quien dedica más horas semanales a la lectura, también son los varones (18.3% contra 13.9%). Esta diferencia no es tan notable cuando se pregunta la frecuencia de lectura. Mientras que el 9.1% de las mujeres lee diario o varios días a la semana, el 9.9% de los hombres lo efectúa en esos términos. Todos estos datos corresponden a literatura en general, la cual entiendo que se hace con un propósito de esparcimiento. Para el caso de la lectura con fines escolares, la diferencia tampoco es muy significativa: 31.7% hombres y 30.1% mujeres que leen diario o varios días a la semana. Si los fines de la lectura son laborales, nuevamente las mujeres quedan en desventaja, ya que sólo el 2.4% de ellas le dedican varios días a la semana, en tanto lo hacen el 4.7% de los hombres.
      Ante estas cifras, podríamos preguntar, ¿quién lee más, los hombres o las mujeres? De acuerdo a la Encuesta, nuevamente los hombres llevan la delantera, ya que leen 3.2 libros al año, en tanto las mujeres sólo 2.7.

      Una lectura literal de la Encuesta nos llevaría a pensar que las mujeres son más reacias a leer. Sin embargo, cuando relacionamos estos datos con otros, como son el analfabetismo, el trabajo no remunerado, la jefatura del hogar, los salarios y condiciones laborales, saldrá a la luz algo que muchas mujeres saben sin necesidad de encuestas y análisis: que el acercamiento y la práctica de la lectura es más amable, cuando se tienen mejores condiciones de vida.

      El bullying desde la poesía.

      Eduardo Campech Miranda

      Sin duda, una de las deficiencias del sistema educativo mexicano, primordialmente en el nivel básico, es la incapacidad de generar apreciaciones estéticas. Para el caso de la literatura la poesía es “hija de vecino” y sólo se le aborda en el sentido de ubicar y ejemplificar figuras retóricas, conocer corrientes literarias y declamar algunos poemas.

      Alma Velasco, reconocida escritora, cantante, promotora de lectura, especialista en lectura en voz alta, entre muchas otras, identifica al Porfiriato como la época en que se comenzó a cultivar la declamación. Para ello se tomaron elementos del teatro clásico que le imprimirían ese matiz histriónico a la declamación que encontramos aún en nuestros días.

      También es cierto que no todas las personas disfrutamos la poesía ni la declamación. Uno de los eventos recurrentes dentro de las escuelas son los concursos de declamación. Esta actividad sigue estando presente en las aulas pese a las reformas educativas. Si bien, considero que no hay concordancia entre una y otra, también me resulta lamentable que se obligue a los alumnos a participar en certámenes o prácticas como la mencionada.

      Ejemplificaré lo anterior como padre y como promotor de lectura. Tengo un hijo que cursa el sexto grado de primaria. Hace un par de semanas me dijo que el maestro les había dicho que tenían que aprenderse un poema, de mínimo treinta versos, para decirlo en Día del Niño. No había opción de decisión, era una orden. Le hice a mi hijo dos preguntas: ¿quieres participar?, de ser así, te sabes varias canciones de Serrat que son poemas y tienes esa ventaja para memorizarlos. Respondió que no, que le daba vergüenza y que no se sentía cómodo.

      La segunda pregunta fue: ¿tu maestro les lee poesías? La respuesta fue una contundente negación. Entonces le dije que no se preocupara, que si no quería no participara. Días después me enteré que, a manera de presión, existía la consigna de “bajar un punto en matemáticas” a quien no participara. Cuando me enteré de ello, mi postura se reafirmó: no vas a participar si no quieres.

      Asumo que toda esta situación se presenta no por iniciativa del maestro, sino porque debe cumplir con una serie de requerimientos y objetivos, para mí, inútiles. Entonces cuestiono, creo que con autoridad. ¿Por qué se les obliga a decir un poema cuando no se les lee en clase poesía? ¿Por qué deben realizar tal o cual actividad que resulta incómoda, bajo el justificante de “desarrollar competencias”, cuando (si el mentor es competente) se pueden usar distintas estrategias? ¿Por qué reducir calificación en un área del conocimiento distinta (matemáticas) al español?

      Apelo al sentido común del docente y por tal motivo, en su momento, expondré mi punto de vista en esta situación. Sin embargo, ¿Cuántas ocasiones no sucede lo mismo en los muros escolares? Si el bullying se entiende como una forma de hostigamiento, maltrato y violencia (tanto física, como psicológica), este tipo de consignas, ¿serían bullying? ¿El maestro también lo padece desde la dirección, la supervisión, las regiones, las indicaciones de autoridades? He aquí un lamentable ejemplo de planear y dirigir desde los escritorios.

      Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas, 28 de marzo de 2012.

      miércoles, 21 de marzo de 2012

      Libro vs Televisión


      Eduardo Campech Miranda

      Hay un grupo en Facebook que se llama “Por favor… ¡apaga la tv y lee un libro!”. El nombre del grupo propicio la siguiente reflexión en mí. ¿Realmente leer un libro es mejor que ver televisión? Me parece una generalización, de esas que no acepta el acto lector. Si esa premisa fuera real, nos llevaría a afirmar que es mejor leer Cañitas de Carlos Trejo a ver un programa del Canal 22, de TVUnam o de Once Tv. ¿qué será más provechoso?

      Será provechoso en la medida que se adecue y satisfaga los propósitos y objetivos de quien decide ver la televisión o leer un libro. La lectura, como acto de libertad, es a la vez una toma de decisión. Es por ello que la formación de lectores no es un proceso con tintes de industrialización, no surgen lectores como botellas de refrescos. Antes, durante y después de la lectura entran en juego una serie de factores que se relacionan con la escala de valores morales, apreciación estética, estados de ánimo, situación económica y social, conocimientos previos, etc. Agrego que también la televisión, así como el mundo, es susceptible de ser leída. Vienen a mi mente dos ejemplos de ello.

      En la memoria del 1er. Coloquio de Salas de Lectura: Espacios para la libertad, se consigna la experiencia de una adolescente de secundaria, que una vez que leyó Lolita de Nabokov, intentó seducir a su profesor de educación física. Hace unos meses conocimos, a través de las redes sociales, el caso de una niña, asidua televidente al programa La Rosa de Guadalupe. En uno de los capítulos, se mostraba la soledad que padecía otra niña por los compromisos laborales de sus padres. Ante tal situación, la pequeña tomó la decisión de suicidarse. Justo antes de lograr su objetivo, se apareció la Virgen de Guadalupe, concediéndole el milagro de una mayor integración familiar, y evitando así, la muerte de la pequeña. Pues bien, la niña televidente se identificó con la protagonista toda vez que padecía una situación similar, y optó por la misma solución. Sólo que esta vez, la Morenita del Tepeyac, no hizo su aparición.

      En ambos casos se perdió la visión de la realidad, el proceso de identificación y mimetización, tanto de la lectora como de la televidente, fue radical y contundente, al grado de desear trasladar la ficción a la realidad. Los comentarios vertidos por los cibernautas en torno al segundo caso, coincidían en satanizar y encontrar culpable a la televisión (entendiendo ésta no sólo como el aparato electrónico que es). Tengo la certeza que si el caso de la lectora hubiera tenido la difusión que tuvo el de la televidente, la suerte del libro hubiera sido similar.

      Creo que esta postura minimiza al lector (y al televidente): El sujeto deja de ser sujeto para convertirse en objeto del objeto. Despojándolo con ello del criterio que pueda utilizar para discernir la información proporcionada por estos y otros medios. Ahora bien, el meollo será enseñar (si es necesario, con manzanas), cómo realizar una lectura crítica, y no sólo literal, del mundo, sus contextos y sus textos.

      Taller "Estrategias para la lectura", Región 1 Estatal, Zacatecas, Zac. (31 de enero y 1 de febrero de 2007)

      • Me parece que fue estimulante esta mañana porque de forma muy sencilla se nos invitó a idear estrategias sencillas que de pronto, por la rutina se cae en la pura lectura y se desmotiva a los niños. Lo que sugiero es acumular más estrategias de las que vimos, sería mucho más provechoso e invitarnos por lo menos otra vez. (Anónimo).
      • Fue favorable para continuar con las lecturas con los alumnos. Las estrategias que se dieron aquí, me invitan a estimular con los niños las lecturas. (Anónimo).
      • Me pareció muy ameno y útil para motivar a los alumnos y además se me ocurrieron más ideas a partir de las estrategias que nos mostraron. (Anónimo).
      • Las estrategias utilizadas me parecieron muy buenas para aplicarlas en los grupos, el ambiente fue agradable y la organización adecuada al tiempo y espacio. ¡Gracias! (Anónimo).
      • En lo particular, me gustó el taller, en especial, la forma en que usted dio la lectura, cada voz que le dio a los personajes. Muchas de las veces, cuando no estamos acostumbrados a leer nosotros como facilitadores, es difícil conducir a nuestros alumnos a la lectura. Gracias por compartirnos, lo que yo veo que usted hace con gran habilidad. (Anónimo).
      • Es a través de este tipo de cursos que se nos muestra cómo se puede lograr despertar la imaginación de los niños. En lo particular, se me pareció muy complementario y muy interesante. (Anónimo).
      • Lo concidero muy divertido y completo y ojajá y seguido nos inviten a más talleres de este tipo. Gracias. (Anónimo).
      • Considero completo este taller, tranquilo y muy motivador. (Anónimo).
      • El curso-taller, está bien desarrollado, como sugerencia quisiera que dieran más ejemplos (técnicas) para desarrollarlas dentro del grupo. Adiós y gracias. (Anónimo).
      • Este curso-taller me llevó a despertar mi inquietud por leer nuevos libros y el saber y conocer nuevos autores. Gracias. (Anónimo).
      • Las actividades fueron variadas, dinámicas y divertidas. Las personas que impartieron la sesión nos ayudaron a buscar varias alternativas de la lectura y de cómo hacer la lectura más divertida. Esto nos ayuda mucho para la planeación de actividades. (Anónimo).
      • Felicito a los coordinadores por el esfuerzo que están poniendo en las actividades que se realizaron. Espero que cada docente ponga en práctica lo ya visto. Los felicito y les deseo éxito. (Anónimo).
      • Todo estuvo muy bien organizado, buenas actividades. Felicidades. (Anónimo).
      • De manera muy personal, se felicita a los exponentes de este curso por hacer de su trabajo lo mejor y atractivo para mantener el buen desarrollo de las actividades de la lectura y escritura. Gracias por su buen trabajo. (Anónimo).
      • Felicidades, todo es muy bueno y útil para mí y mis alumnos. Continúen. (Anónimo).
      • La sesión sí cubrió mis expectativas, llevo nuevas ideas para aplicar en el aula y por el otro lado, estuvo muy amena y siempre es bueno aprender cosas nuevas. (Anónimo).
      • A mi me pareció muy enriquecedor, porque así podemos tener más herramientas con las cuales podemos hacer que la lectura sea divertida. Las maneras en que fueron aplicadas las técnicas me parecieron excelentes, ojalá y podamos tener esta oportunidad de trabajar con personas que nos orienten. (Anónimo).
      • Conductores del curso: Expusieron de manera fluída y agradable las técnicas de lectoescritura. Me gusta leer y escribir y mi deseo es compartir con mis alumnos esta emoción. Me gustaría obtener más herramientas para hacer más dinámica la oportunidad de compartir con mis alumnos. Gracias. (Profra. Lucía Venegas R.).
      • Quiero felicitarlos por el trabajo que realizan, yo modificaría algunas actividades, como las instrucciones de baño por algo más interesante para el niño y la del bichonario (animales), porque esas actividades ya las he realizado, las sustituiría por otras actividades. (Anónimo).
      • Los felicito, me parece muy dinámica, creativa e interesante la manera de manejar las estrategias de lectura que nos presentaron, tengo años de conocerlos, admiro su entusiasmo y ojalá que siempre apoyen a las docentes, para retomar la lectura como algo esencial en el aprendizaje del ser humano. (Guadalupe Hernández Pargas).
      • Me pareció muy bien, aprendí varias dinámicas muy interesantes que pondré en práctica con mis alumnos. Gracias por enseñarnos más. (Anónimo).
      • Excelente trabajo, nos abre la creatividad para idear otras expectativas. (Anónimo).
      • Muy buenas actividades. (Anónimo).
      • Me agrado mucho las técnicas y dinámicas que se manejaron, incluso se me hizo muy rápida la estancia. Me gustaría que llevaran todo esto hacia las escuelas, de nivel primaria y secundaria. Invítenos más seguido. ¡Felicidades! (Profr. Rogelio R. R. Esc. Berúmen V. T. V.).
      • Está muy interesante, porque el aprendizaje se hace divertido, activo y muy motivante. Los felicito. (Rafael Chávez López).
      • Las técnicas son muy buenas y la manera de desarrollarlas ni hablar. Yo los felicito por su desempeño y me gustaría que esto fuera más seguido para poder tener más herramientas para trabajar con el grupo. Me gustaría mucho que volvieran a trabajar lo de "los cuentacuentos" y que nos visitaran en las escuelas. (Anónimo).

      martes, 20 de marzo de 2012

      Taller de Comprensión Lectora, Centro de Desarrollo Educativo "Jesús Terán", Aguascalientes, Ags. (12 al 15 de marzo de 2012)











      • Llegué al taller con mucha ilusión de seguir aprendiendo y con alegría por estar invitada, encontrar la oportunidad de conocer libros distintos. Llevo nuevas formas de acercar a los niños a la lectura. Es algo que sí esperaba y es bueno que haya una segunda parte. Muchas gracias por compartir su trabajo. (Elsa Edith Gallardo Ortiz).
      • Llegué el día martes con una buena actitud para incorporarme al trabajo y pensando de qué trataría este curso. Este curso me sirvió de mucho, ya que aprendí nuevas cosas que no sabía en cuanto a la lectura, varios autores, libros que podemos consultar. En cuanto a todo, estuvo muy bien explicado todo. (Anónimo).
      • 15 de marzo de 2012. ¿Cómo llegué al taller? Con incertidumbre. Expectativas: cómo evitar el aburrimiento de las lecturas. Hacer que los alumnos tomen la lectura por placer (no como obligación). Cómo me voy: Varias dudas resueltas: tono de voz, interpretación y cambio de personajes, técnicas que me eran desconocidas, como levantar las cejas, la respiración, cómo hablar sin castigar demasiado la garganta, juegos de preguntas contestadas por los libros, relacionar varios cuentos en uno o a través de las ilustraciones. Ser un buen lector no es leer muchos libros (sino comprender). (Anónimo).
      • ¿Cómo llegué? Con la incertidumbre de qué se iba a tratar el taller. Durante el transcurso de la tarde me sentía insegura, porque hay personas que leen varios libros, novelas y yo casi no leo, sólo en ocasiones que me piden mis supervisores que les escriba un ensayo. ¿Cómo me voy? Me voy muy contenta porque aprendí muchas cosas que no desconocía. La persona que me dio el taller está muy preparada sobre lo que nos enseñó. Y me gustaría que me recomendara algunos libros, para yo leerlos en casa. Y así adquirir más el gusto por la lectura y conocer muchos autores famosos y no tanto para, para en otra ocasión participar más como algunos compañeros que se identificaron con el maestro, por conocer muchos libros y novelas. (Ma. del Refugio Torres García).
      • ¿Cómo llegué al curso? Con expectativas sobre lo que es Biblos, de qué manera dicho curso me podría ayudar a trabajar con los niños, el conocer más estrategias y saber aplicarlas. Llegué un poco cansada, no lo puedo negar, ya que venimos directo de las escuela. ¿Cómo me voy? Con más conocimiento acerca de que hay buenos libros, autores, que yo la verdad no tengo el gusto por la lectura, pero al ver la gama que se presentaron y cómo la mayoría de los compañeros hablaban de autores y libros que pudiesen recomendar, es como así se pudiera mejorar un poco más el gusto por la escuela, autores que han leído, de qué trata, etc. (Anónimo).
      • Expectativas, ¿cómo llegué? Llegué con muchas expectativas positivas, buen estado de ánimo porque ya conocía algo de lo que iba a tratar y estaba emocionada. Sabía que iba a ayudarme mucho para el trabajo que desarrollo en Biblos. hice mucho sacrificio para venir porque me dolía mucho mi columna, pero valió mucho la pena. Estoy muy contenta y emocionada, con ganas de poner en práctica todo lo aprendido ya que fue mucho más padre de lo que pensé. Espero que tengamos oportunidad de darle continuidad a este tipo de cursos. Felicidades por tu trabajo! Te queremos en Aguas, te queremos en Biblos. (Laura Torres).
      • ¿Cómo llegué al curso? Llegué con muchos deseos de aprender nuevas técnicas de comprensión lectora. Vine por voluntad propia. Es la tercera vez que asisto a un curso-taller contigo y en los tres vi dinámicas distintas que me sirven para trabajarlas desde mi área de trabajo. Me entusiasmó saber que vendría nuevamente a un curso contigo, por lo dinámico que los impartes. ¿Cómo me voy? Contenta. Con muchos conocimientos. Sin duda, todas las actividades vistas me servirán para aplicarlas en mi ámbito laboral. No me gustó que el tiempo fue nuestro enemigo porque fue muy corto. Ojalá regreses pronto a esta tu casa: Aguascalientes, para que compartas con nosotros más de tus conocimientos y estrategias sobre la comprensión lectora. ¡Gracias nuevamente, Eduardo! Tu amiga: Ma. del Rosario Magdaleno Ulloa. 15/Marzo/2012.
      • Llegué al curso invitado por la Mtra. Elisa, en respuesta a una inquietud sobre el fomento a la lectura, un poco descontextualizado por no haber asistido desde el principio, aunque contento por el tema en sí mismo. El curso es interesante, puesto que nos enseña algunas ideas en torno a la lectura, que la mayoría de las veces uno ignora como promotor de lectura. Creo que este tipo de talleres deberían ser por la mañana. En general, te felicito porque dominas el tema y nos contagias con las actividades. Es agradable encontrarse con gente comprometida y profesional que nos muestra la coherencia con lo que se dice. (Olaf González).
      • Llegué al curso con una actitud positiva, con interés real de conocer algo más. Cansado físicamente del trabajo, sobre todo por el calor apremiante y la falta de alimento, sin embargo, a sabiendas de que siempre todo conocimiento es un aporte real. Me voy con un gran sabor de boca, el curso me pareció muy bueno, la metodología y los conocimientos fueron geniales. Siempre se espera el conocer algo en algún curso, el presente es un aporte invaluable, es lograr una pasión por la lectura y por el ánimo de conocer cosas nuevas en casda vuelta de hoja. Antes que todo, GRACIAS y también Felicidades! (Jesús E. Flores E.)
      • ¿Cómo llegué a este taller? Llegué sin saber de qué se trataba realmente, ya que tenía otra percepción de lo que se trataba, porque mencionaron que era de parte de Biblos simplemente, pensé que se trataría de estrategias o presentaciones de libros solamente para el nivel de preescolar. ¿Cómo me voy? Me voy con una gran satisfacción y creo que empiezo con un gusto hacia la lectura; como propósito o compromiso me propongo ir a una librería y comprarme un libro, para ello, darme el tiempo de elegirlo y que me agrade. (Ana Patricia Vázquez Casillas).
      • LLEGUÉ: Con inquietud por conocer o escuchar algo desconocido. Alegre, con disposición ante las actividades. Con seguridad de que la lectura es un portal mágico. ME VOY: Con la intención de seguir leyendo. Con una lista de varios títulos y autores por consultar y conocer. Con una experiencia agradable sobre el contenido del taller. Con la intención de un segundo acercamiento al taller. (Mónica Sánchez Ramos).
      • ¿Cómo llegué? Al llegar al curso después de automotivarme a aprender, me entró una incertidumbre sobre lo que trataría. Ya que al momento de darnos la información sobre éste, nos mal informaron ya que nos dijeron que empezaría el día martes y era un diplomado sobre lectoescritura. Por lo que después de llevar un día el taller, a mi llegada, me sentí confundido, pues se relacionaba con lectura y no escritura. ¿Cómo me voy? Con mucho entusiasmo d econocer mucho más para aplicarlo a mi trabajo. Me voy con la ilusión de poner en práctica las estrategias que nos dieron. Además, con retos para ser lector y formar lectores en mis alumnos por gusto, no por obligación. Por otro lado, me despejó algunas dudas que tenía sobre las competencias lectoras. (Anónimo).
      • En esta ocasión me enamoré de ensayar, de trabajar lecturas en voz alta, me gustaron todos los ejercicios que hicimos al respecto; me gustaría seguir trabajando la lectura en voz alta en mi persona. Además, siempre siento vergüenza de tener tantos libros a la mano y no conocerlos, o bien, conocerlos muy superficialmente. En términos generales, me encanta el taller, lástima que últimamente esté tan cansada. (Elisa).
      • ¿Cómo llegué al taller? Esperando que me expusieran con diapositivas y fuera un poco tediosa, pensando que sólo era un día. Llegué asoleada, un poco cansada, pero con buena disposición. Cómo me voy. Divertida, con un concepto diferente de la lectura y lo agradable que puede ser, con ánimo de volver a retomarla en lo personal, no sólo de trabajo, sino darme la oportunidad de disfrutar de ella. La manera de cómo se fue desarrollando en el transcurso de estos días fue agradable y me da pauta para crear estrategias divertidas con los niños. (Anónimo).
      • ¿Cómo llegué al taller? Llegué con interés y curiosidad de qué iba a tratar el taller, ya que no sabía el tema. Un poco molesta por el horario. Pero nadie me obligó y así que lo hice. Desde el primer día me encantó y después terminé molesta por no poder asistir un día. ¿Cómo me voy al finalizar el taller? Me voy muy satisfecha por todo lo que aprendí y molesta porque fue muy poco tiempo. Ya no me interesó el horario. De hoy en adelante, no me perderé ninguna presentación. Gracias. (Yola).
      • ¿Cómo llegué al taller? En esta ocasión llegué a este taller con mucho apuro ya que hacia unas dos horas me habían comunicado que teníamos que estar en un taller en la Coordinación Jesús Terán, la cual no conocía, pero al momento que entré y pude ver a los que estaban presentes me gustó porque identifiqué al experto que es Eduardo (Lalo) Campech, y me dije qué bueno, porque así voy a aprender más de una sencillez que hasta hoy no no había conocido de alguna persona con la capacidad y conocimiento en el mundo de la lectura. ¿Cómo me voy del curso? Pues una vez más, me voy con un sabor de amabilidad, sencillez extrema, y sobre todo el conocimiento de varios textos y autores, así como aún más información de técnicas y formas de lectura, que en adelante las tendré en cuenta en las visitas que realizo en el acompañamiento de las escuelas de TV y que continuamente me preguntan cómo pudieran continuar, o bien, iniciar con el fomento a la lectura, escritura y comprensión lectora. Sobre todo, porque aunque mi profesión es completamente técnica, esta actividad que la hago con un gusto muy grande y que cada vez que me agradecen y además veo que empiezan a trabajar la lectura, porque es como lo rico, lo pobre y lo pentonto... se nota a simple vista. Gracias Lalo.
      • ¿Cómo llegué a este talle el día lunes? Llegué apenada porque me dieron otro horario en la primaria, con expectativas y un poco asustada. Con incertidumbre y con un poco de nervios, algo insegura de si acudo o me regresaba. ¿Cómo me voy de este taller? Con algunas técnicas, que se pueden aplicar dentro del aula, conocí nuevas personas, me gustaron las dinámicas, disfruté cada una de las actividades, con estrategias nuevas que son muy buenas y poco o mucho más segura. Tomaré muy en cuenta cómo se trabaje la lectura en los diferentes grados para fomentarles a mis alumnos la lectura y que su sabor sea más sabroso cuando realicen una cada una de ellas. Me gustaría tomar otro taller de este tipo de taller, gracias (Anónimo).
      • Llegué un poco cansada, pero con un gusto por aprender cosas diferentes para fomentar la lectura en mi, mis hijos y alumnos. El cansancio de un curso donde todo fue queja y pocas acciones. Hoy me retiro con un gran sabor de boca, porque al mismo tiempo en que me motivó para leer más, encontré actividades que ayudarán a mi hijo, principalmente, además de formas para despertar en mis alumnos esas ganas de leer y así aprender más. Me voy contenta y con mucha energía para continuar en esta labor que aunque es de mucho trabajo, me encanta. Agradezco su tiempo, porque con ello me invita a continuar sumergiéndome en este río del conocimiento. (Rosa María Guzmán Castañón).