viernes, 17 de febrero de 2012

La libertad de inventarse a sí misma




En los libros encontré lo que necesitaba,
ahora es mío el mundo y hasta una porción de la eternidad.
Como dice el poeta: “¡Poseo dragones y dioses y lunas!”

A. F.


La señora de los sueños de Sara Sefchovich es una novela que cuenta la historia de Ana Fernández, una ama de casa cuyas aspiraciones de vida se hayan enterradas en la desesperanza y el desaliento. Es una mujer a quien la vida le pesa, le aburre, le asfixia y su escaso sentido de la existencia se reduce a las tareas  cotidianas del hogar: lavar la ropa y plancharla, sacudir y limpiar los estantes, hacer las compras y la comida, atender a su marido e hijos. Harta de su condición de vida, la protagonista acude a una terapia psicológica donde se le diagnostica, en efecto, una severa depresión. Está sumida en una tristeza profunda e inexplicable: “ Hay veces en que me baja una tristeza que no puedo parar de llorar, yo misma me pregunto qué me pasa pero no lo sé, no lo sé. Tengo todo lo que una mujer puede pedir: el marido, los hijos, la casa puesta, buena ropa y comida, nada me falta, no sé porqué me siento así. En las mañanas me levanto y me veo en el espejo del baño y pienso que va a empezar otro día igual, lo mismo otra vez y así por todos los meses y años que me quedan de vida, yo dando vueltas por la casa recogiendo, limpiando, cocinando. Y sola, encerrada, aburrida.” Pero la señora de la casa no encuentra alivio alguno con este posible saneamiento psicológico; sin embargo, pronto sucede algo inaudito, su existencia se vuelca y da un giro de ciento ochenta grados al detenerse en la librería por la que pasa todos los días al hacer las compras y en la que nunca repara a detenerse. La portada de un libro llama su atención, es el rostro de una mujer cubierto de velos del que sólo se asoman unos ojos enormes, hermosos y tristes. El dueño le recomienda leer esa novela sobre los árabes y aunque ella se resiste termina por llevársela. La señora se embebe  en la lectura tanto que olvida por completo las labores de la cocina, y aquí comienza la historia de Ana a quien se le abre un resquicio de esperanza en su estrecha vida porque inicia por descubrir otros mundos posibles y otras historias de vida a veces más a veces menos desoladoras que la de ella.
Ana se traslada al mundo de Aisha, una mujer árabe quien contrae matrimonio a los doce años  de edad y es obligada a abandonar su Umma, su comunidad y familia; así, Ana comienza a viajar por en medio del desierto, por montañas inmensas de arena, de viento y calor, bebiendo leche de camella y comiendo Tarfa, pasando días y noches en el desierto y caminando bajo el sol y bajo las estrellas.
Esta experiencia literaria incita a la protagonista a regresar a la librería y embeberse una vez más en la ficción donde ingresará a la vida de Mashenka una mujer aristócrata perteneciente a la corte de Rusia y amante de la poesía y la música, de la literatura, la declamación y la caligrafía. Más tarde la señora de la casa atravesará por la vida de una sexo servidora quien merodea el Central Park de Nueva York en espera de algún cliente; recorre la Park Avenue, el jardín del Museo de Historia Natural y asiste a los clubes finos como el Palladium, el Underground, el Regines y hasta una de las mejores galerías de la ciudad de los rascacielos.
La pasión literaria está desorbitando la existencia de Ana y sus afanes domésticos han pasado a un segundo plano porque su prioridad ya no estriba en satisfacer los caprichos de la familia sino en arribar a esos mundos imaginarios que le extienden el gusto por la vida.
Ana se transmuta más tarde en la bióloga que habita las montañas de Chatman, una isla de belleza salvaje donde se dedica en cuerpo y alma a descubrir los misterios de la naturaleza; observa los leones marinos de piel oscura, cangrejos rojos con ojos saltones, iguanas majestuosas tendidas sobre las rocas y tortugas gigantes de patas gruesas y pesadas. En otra historia la señora de la casa se convierte en Fidelia una mulata de la Habana que se une a la empresa revolucionaria de Fidel un líder guerrillero. Ambos luchan contra la tiranía, defienden la libertad, la justicia social y los derechos humanos.

Ana se inmiscuye en historias que le dan aliento para amar la vida. Al igual que el Quijote o Madame Bovary, se ha construído un mundo amable y habitable a través de los libros, de sus historias; ha recreado su vida y por lo tanto le ha otorgado sentido a la existencia. La novela de Sara Sefchovich se desarrolla presentando una historia tras otra y ofrecdiéndole a la señora de los sueños el poder de elección. A través de los libros emprende una búsqueda de la felicidad y se descubre en la lectura para vivirlo todo, entrar y salir a otros espacios y otros tiempos, llenar de diversas voces y personajes el mundo que antes la oprimía en  soledad y  silencio. En medio de cuatro paredes descubre una fuente inagotable de conocimientos, de aventuras y vivencias inimaginables. Y sin dejar de ser ama de casa, una esposa y una madre,  Ana Fernández se convierte en la dueña de su vida que ahora la erige en libertad y en el infinito deseo de soñar.

La señora de los sueños es una novela de Sara Sefchovich editada en Alfagura 1994 y 2010.


Ángeles Valle López


Publicado en "Argonautas", suplemento del Diario NTR, 5 de febrero de 2012.














jueves, 16 de febrero de 2012

¿Y tú qué libro recomendarías?

María de los Ángeles Valle López, compañera del Departamento de Fomento a la Lectura de la Coordinación Estatal de Bibliotecas Públicas en Zacatecas, realiza, dentro de muchas otras actividades, la exploración libre del acervo con los distintos grupos con los que trabaja. Ello propicia un acercamiento libre con los libros, la posibilidad de conocer algunos elementos del libro, manipularlos, y por qué no, la de comentar. Es decir, no sólo brinda la posibilidad de dar a cada libro un lector, sino que además el lector identifica a otro lector para ese libro. A continuación se presentan algunas de las recomendaciones. Los escritos fueron capturados tal cual fueeron escritos, sólo se corrigió la ortografía en algunos casos. También se presentaron errores en la editorial y ocasionalmente en el autor. No obstante se decidió dejarlos tal cual para no trasgredir la esencia del ejercicio.

"Digoos verdad, señor compadre, que por su estilo, es éste el mejor libro del mundo (...) Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuando dél os he dicho."
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha I parte, capítulo VI
"Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo."
Y TÚ ¿QUÉ LIBRO RECOMENDARÍAS?
TÍTULO: El Nilo.
AUTOR: David Cumming.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gusta porque me gustan los libros que tengan que ver con ese tema.
LO RECOMIENDO A: A todos les recomiendo el libro.
DE PARTE DE: Gpe. del Carmen Acuña Montoya.

TÍTULO: La peor señora del mundo.
AUTOR: Francisco Hinojosa.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Es un bonito libro porque nos muestra cómo dejar o hacerle para que alguien que te molesta ya no lo haga.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a mi hermana!!
DE PARTE DE: Erika Elizabeth Hernández Vergara.
TÍTULO: Narraciones fantásticas.
AUTOR: Varios autores "Antología".
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Que este libro cuenta muchas historias fantásticas, por ejemplo de elfos, de el natalicio de la Infanta también habla del amor o cosas fantásticas y a mi me gustó por la pura fantasía.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a Ingrid Araceli Rodarte Rodríguez y a Yenetzi Villagrana Pacheco.
DE PARTE DE: Wendy Sarahi Montiel Cuéllar.
TÍTULO: Atlas del Mundo Antiguo.
AUTOR: Simon Adams.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Que es muy interesante porque dice cómo era el mundo antiguo, cómo vivía, quién gobernaba, etc.
LO RECOMIENDO A: A mi papá.
DE PARTE DE: Ma. Fernanda Zacarías Valdéz.
TÍTULO: Atrapados en la escuela.
AUTOR: José Luis Morales.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Es divertido.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a Erika.
DE PARTE DE: Annel Abigail Saucedo Gómez.
 
TÍTULO: El Amazonas.
AUTOR: Edward Parker.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me llamó la atención porque dice cosas interesantes que no sé.
LO RECOMIENDO A: A los profes de Geografía.
DE PARTE DE: Jesús Hamlet Fernández.
TÍTULO: Dinosaurios animales sorprendentes.
AUTOR: Christopher Maynard.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó el libro porque me gustan los libros informativos y vienen cosas que no sabía, tiene ilustraciones y texto.
LO RECOMIENDO A: A Fernando Obed Palacios Murillo.
DE PARTE DE: 
TÍTULO: Adivinanciero.
AUTOR: Valentín Rincón y Cuca Serratos.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Este libro me gustó mucho porque es muy entretenido y divertido ya que trata de estar adivinando qué cosas serán.
LO RECOMIENDO A: Mariana Hernández Márquez.
DE PARTE DE: Jorge Alan Posada Mendoza.
TÍTULO: Relatos de monstruos.
AUTOR: Steven Zorn.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Pues que a mi me gustó porque me atraen las historias de horror o cosas similares.
LO RECOMIENDO A: A María Fernanda Saucedo Sandoval se lo recomiendo.
DE PARTE DE: Sergio Ángel Casio Santos. 

TÍTULO: Los oficios del arte.
AUTOR: Thalia Iglesias Chacón.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó por los oficios que están ilustrados y son oficios muy recientes y antiguos.
LO RECOMIENDO A: Para todos los que hacen este tipo de oficios.
DE PARTE DE: Juvenal Alejandro Pérez Ramírez.
TÍTULO: Feliz Cumpleaños.
AUTOR: Canals Castro.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Es muy buen libro ya que trata de cómo distintos tipos de personas o profesionistas o animales expresan el cariño a las personas que cumplen años por medio de dibujos.
LO RECOMIENDO A: A las personas que estimen a alguien que vaya a cumplir años.
DE PARTE DE: José Enrique Álvarez Maldonado.
TÍTULO: La escultura desde la antigüedad hasta hoy.
AUTOR: Francesca Romei.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me llamó la atención porque los antiguos egipcios eran muy buenos en la construcción.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a los maestros de Historia.
DE PARTE DE: Donaldo Cruz Astorga.
TÍTULO: Viaje en el tiempo.
AUTOR: Denis Coté.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Es un libro que les recomendaría a lso que les gusta la acción, los dramas y que sobre todo les guste la lectura.
LO RECOMIENDO A: A todos los lectores.
DE PARTE DE: Joel Martínez Berumen.
TÍTULO: Querido señor Diablo.
AUTOR: Christine Nöstlinger.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me llamó la atención el título por las personas que les gustan las cosas diabólicas, eso creo yo.
LO RECOMIENDO A: Perla Liliana.
DE PARTE DE: Berenice Flores Jiménez.

TÍTULO: ¿Qué tienen?.
AUTOR: Alain Crozon.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Pues me gustó porque se me hizo muy colorido y quise saber porqué ese hombre.
LO RECOMIENDO A: A los niños chiquitos para que conozcan y adivinen.
DE PARTE DE: Katia Daniela de Santiago López.
TÍTULO: Este libro es un museo.
AUTOR: Karina Durand Velasco Rossana.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: El libro habla de los museos de México y de algunas artes que contiene cada uno.
LO RECOMIENDO A: Luis Román Gutiérrez.
DE PARTE DE: 
TÍTULO: La historia de un pájaro bobo.
AUTOR: Martha Salazar García.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me llamó la atención el libro porque trata de un ave que no conocía.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a las personas que les gustan los animales y que les gusta descubrir nuevas especies.
DE PARTE DE: César Octavio.
TÍTULO: Cuentos con fantasmas y demonios.
AUTOR: Ana María Shua.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Yo lo escogí porque me encantan las historias de miedo y esas cosas estás geniales la verdad.
LO RECOMIENDO A: Para las personas que les encanta el miedo.
DE PARTE DE: Katia Stefany Belmontes.
TÍTULO: Abel Quezada.
AUTOR: Alberto Ruy Sánchez.
EDITORIAL: Espejo de Urania.
COMENTARIO: Me gustó porque muestra en tipo historieta muestra la situación del país. O el lo publicó la policía, diputados, etc. Con un humor bueno.
LO RECOMIENDO A: A Yenetzi Villagrana Pacheco.
DE PARTE DE: Fernando Obed Palacios Muros.
TÍTULO: Me gusto.
AUTOR: Jamie Lee Curtis.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó porque dice formas de las que nosotros deberíamos actuar, por ejemplo tener el autoestima alto, valorarnos, aceptar como somos, querernos...
LO RECOMIENDO A: Lo recomiendo a mi.
DE PARTE DE: Perla Liliana Leyva Ortega.
TÍTULO: Raíz de amor.
AUTOR: Ana Pelegrín.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó porque se ve muy romático, así para los jóvenes muy enamorados.
LO RECOMIENDO A: Para los enamorados.
DE PARTE DE: José Alejandro Guadiana Méndez.
TÍTULO: Noche de pesadillas.
AUTOR: Marceb Birmajer.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó porque me llama la atención el terror o esas cosas sólo que son muchas historias y no dan tanto miedo.
LO RECOMIENDO A: A las personas que les gustan las historias de miedo.
DE PARTE DE: Leobardo de Jesús López Silva.
TÍTULO: Tres genios del mal genio.
AUTOR: David Hernández Labastida.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Porque es algo para que sepamos más de la cultura de África.
LO RECOMIENDO A: A todos los adolescentes.
DE PARTE DE: Francisco Alejandro Sandoval Oliva.
TÍTULO: Imagina un día.
AUTOR: Sarah L. Thomson.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó este libro porque al leerlo te hace ir más allá de lo que tu imaginación puede pensar es algo totalmente diferente por esto lo recomiendo te hace entrar a otro mundo.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a Fanny.
DE PARTE DE: Valeria Yoseline Castrellón López.
TÍTULO: Lilia.
AUTOR: Yvan Pommaux.
EDITORIAL: Ekaré.
COMENTARIO: Porque me gustan las historias y los libros divertidos.
LO RECOMIENDO A: A los de primaria.
DE PARTE DE: Erick Josúe Gamboa Román.
TÍTULO: Asquerología.
AUTOR: Sylvia Branzei.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Pues está chido porque vienen cosas asquerosas.
LO RECOMIENDO A: José Enrique.
DE PARTE DE: Mariano Hernández Márquez.
TÍTULO: Las sombras de la escalera.
AUTOR: Irene Vasco.
EDITORIAL: Libros del Rincón. SEP.
COMENTARIO: Me llamó la atención proque trata sobre todo la vida real de un adolescente al entrar a una escuela nueva en otra entidad a una nueva sociedad tanto cambio de juegos como cultura de una forma entretenida.
LO RECOMIENDO A: Yenetzi Villagana Pacheco.
DE PARTE DE: Ingrid Araceli Rodarte Rodríguez.
TÍTULO: La Mona Risa.
AUTOR: Varios autores "Antología".
EDITORIAL: Alfaguara.
COMENTARIO: Porque trata con humor y pues es divertido.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a mis hermanos.
DE PARTE DE: Andrea Melissa Martínez H.
TÍTULO: Corazón mío.
AUTOR: Joaquín Sabina.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gusta porque vienen versos muy maravillosos que están súper bien para las chavas.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a mis amigas.
DE PARTE DE: Claudia Stephania Reyes T.
TÍTULO: Relatos de monstruos.
AUTOR: Steven Zoren.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: No pues está muy padre con monstruos y toda la cosa de miedo.
LO RECOMIENDO A: Yo se lo recomiendo a las personas que les llame la atención los monstruos y a las que no les da miedo..
DE PARTE DE: Estefanía del Río Landa.


TÍTULO: La noche de la muñeca.
AUTOR: Ana Romero.
EDITORIAL: Alas y raíces.
COMENTARIO: Tiene muy bonitas ilustraciones, aunque algo macabras. Me hizo reír...  No van las oraciones al grano, dejan que te imagines todo, y que lo comprendas con tu cabeza.
LO RECOMIENDO A: Se lo recomiendo a Ingrid Araceli Rodarte Rodríguez y Wendy Sarahí Montiel Cuéllar (aunque ya lo leíste sin ilustraciones).
DE PARTE DE: Yenetzi Villagrana Pacheco.

TÍTULO: Corazón mío.
AUTOR: Joaquín Sabina.
EDITORIAL: El naranjo-Libros del Rincón.
COMENTARIO: Me gustó porque se trata del amor, el amor es muy importante para nosotros en especial para mi. 
LO RECOMIENDO A: Se lo recomendaría a los que son muy enamorados o a las que tienen novio.
DE PARTE DE: Verónica Berenice Arellano Flores.


TÍTULO: Sobrevivientes "Tortugas de mar".
AUTOR: Pedro Moreno.
EDITORIAL: Libros del Rincón.
COMENTARIO: Se los recomiendo porque está muy padre y a parte de eso está muy interesante para saber más sobre esto. 
LO RECOMIENDO A: Se lo recomendaría a Karla Daniela de Santiago López.
DE PARTE DE: Mario Fernando Saucedo Sandoval.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

martes, 14 de febrero de 2012

Que demuestra que la comprensión lectora no está en función de la velocidad (o la mentira de los estándares de lectura).


Eduardo Campech Miranda[1]

Tal y como se mencionó en otra colaboración, a partir del presente ciclo escolar se evalúa la velocidad de la lectura, categorizada como “estándares de lectura”. Lo anterior se basa en la cuestionable idea de una correlación mecánica entre la velocidad y la comprensión lectoras.

Para comprobar tal postura, hagamos el siguiente ejercicio. El texto que se presenta a continuación está constituido por 166 palabras, incluyendo título y autor. De acuerdo con los estándares, usted deberá leerlo (suponiendo que concluyó o cursó hasta tercer grado de secundaria) en poco más de un minuto. Una vez finalizada la lectura, responda el pequeño cuestionario que encontrará al final.

Breve antología de la literatura universal

         Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó Melibea, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.
Faroni[2]

¿De qué trata el texto?, ¿Cuántas obras literarias están siendo aludidas en el escrito? ¿Quién dudó ante la calavera? ¿Quién cantó a la dulce Rita de los Andes? ¿Quién probó una magdalena?

¿Cuántas respuestas cree que tuvo correctas? Si a la primera pregunta contestó que habla de obras de la literatura y con ellas hace una historia, o que es una historia a partir de obras literarias, o algo por el estilo, puede considerarse como correcta. La segunda respuesta es veintitrés (aunque mi amigo Sergio Bernardo Robles, dice que son veinticuatro). Si tuviera alguna otra cantidad, considérela errónea.

La tercera pregunta tiene como respuesta correcta Hamlet, personaje de la obra del mismo nombre de William Shakespeare (¿Recuerdan el To be or no to be? This is the cuestion). La cuarta, César Vallejo, en su poema “Idilio muerto” (“Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí…”).

Finalmente, la quinta respuesta correcta es Marcel, personaje de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Ahora que ya sabe las respuestas acertadas, vuelvo a preguntar, pero de manera diferente ¿Cuántas respuestas tuvo correctas? ¿Leyó el texto en el tiempo sugerido por los estándares? Intente leerlo otra vez, a la velocidad que se ajuste a su comodidad. ¿Qué pasó? ¿Descubrió nuevas pistas, más intertextualidades, referencias? ¿Sigue preguntándose cuáles son las veintitrés obras literarias citadas?

El proceso de comprensión lectora va más allá del mero acto de decodificación, de la velocidad de ésta. Cierto es que el deletrear poco abona a comprender. Sin embargo, el pilar de la comprensión está en la significación y resignificación que el lector hace del texto.

Si tuvo menos de tres aciertos, la recomendación es que lea. A su ritmo, a su velocidad, a sus necesidades. Lea más y entenderá más, lea como le de la gana, pero lea.


[2] Faroni: “Breve antología de la literatura universal”, en Edición de Círculo Cultural Faroni: Quince líneas, España, TusQuest Editores, 1996 (Andanzas), p. 51.

Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas, lunes 13 de febrero de 2012.

Más y osaré, más que un extraño enemigo, un extraño canto


Eduardo Campech Miranda[i]

Aproximadamente desde noviembre del año pasado, he estado trabajando con un grupo de sexto grado de primaria. El objetivo primordial es prepararlos para presentar el examen de admisión a secundaria. Sin embargo, he decidido no desaprovechar la oportunidad para acercarlos a la lectura y a la palabra escrita.

Fue precisamente hace un par de semanas cuando estaba pensando en aplicarles un andamiaje. Una de las dificultades a que me enfrentaba era la diversidad, porque además del grupo de sexto, se han ido integrando chicos y chicas de tercero y de quinto grados de primaria y una señorita de primero de secundaria. ¿Qué texto podría usar para que fuera común a todos y sin que sea aburrido para unos y difícil para otros?

La elección recayó en el Himno Nacional Mexicano. Cada lunes, sin falta, salen a la plaza cívica a entonarlo con todo el fervor patriótico, impulsado desde las aulas. El ejercicio arrojó, sin proponérmelo, resultados sorprendentes.

La consigna fue: en la hoja que les di, escriban el Himno Nacional. Las pretextos aparecieron junto a las caras de sorpresa: “¿y si no me lo sé?, ¿y si no me cabe?” Por respuesta obtuvieron un “escribe lo que te sepas o lo que quepa.” Diez de ellos lo escribieron en verso, los ocho restantes lo hicieron en prosa.

De los primeros, cuatro no usaron signos de puntuación, tres hicieron uso o de un punto o una coma. El resto uso sólo puntos. Sólo una niña escribió signos de admiración. Del segundo grupo, únicamente dos niños usaron puntuación: uno, una coma y el otro un punto y aparte y puntos suspensivos.

Más allá de estas fallas, llamó mi atención lo que entienden, o creen entender, al entonar el himno. La modificación más recurrente, seguramente en la población en general, es “y retiemble en sus centros la Tierra…” Otro es “del acero aprestad”, uno más dentro de los de mayor frecuencia es “al sonor o rugir del cañón”, además de “un soldado en cada hijo de dios”. De manera individual, porque los anteriores fueron más colectivos, se presentaron errores como: “Siña opatria tus sienes de oliva”, “y retiemble sucentros la tierra”, “Ciño ¡patria! tus cienes de oliva”, entre otros.

El famoso “más si osare un extraño enemigo”, se cocina aparte. Lo mismo escribieron “Más y osaré un extraño enemigo”, “mas esore un extraño enemigo”, hasta el multicitado “masiosare un extraño enemigo”. Sin contar a dos niños que iniciaron escribiendo La marcha de Zacatecas.

El andamiaje pasó a segundo término. Tan sólo la escritura se llevó todo el tiempo de la actividad. Los resultados provocan las siguientes reflexiones: ¿realmente el conocimiento adquirido es significativo?, vaya, ¿les significa algo cantar cada semana el himno? Lo dudo, en la medida que no tienen noción de lo que repiten. Ese es el problema, se les entrena para repetir, para aprobar el examen inmediato, sin pensar en el examen de la vida. Masiosare no sólo es un extraño enemigo, el mismo himno es extraño, aunque les digan que es amigo.


[i] ecampech@yahoo.com.mx

Crónica de un fracaso anunciado


Eduardo Campech Miranda

La Secretaría de Educación Pública (sep) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (snte), siguen errando en la estrategia formar lectores. La modalidad asumida en este ciclo escolar, además de los absurdos estándares de lectura, es la elaboración de un plan para que los docentes de educación básica promuevan la lectura entre sus alumnos.

Como he mencionado en otras ocasiones, en este y otros espacios, mientras los mediadores no sean lectores, no experimenten en carne propia las delicias y sólo las torturas de la lectura, la posibilidad de que la escuela sea una gran formadora de lectores seguirá siendo una utopía. Además los resultados serán contraproducentes en la medida que se privilegie la, mal entendida, comprensión lectora, sobre el goce estético de la obra.

La lectura, como política pública y enfocada hacia el ámbito educativo, no deja de ser una mera simulación. A mi han llegado amigos y conocidos solicitando apoyo y asesoría tanto para la elaboración, como para implementar su proyecto. Obviamente, apelando a la buena voluntad del que esto escribe. Sin pudor afirmo que no hay ningún inconveniente con las amistades, para eso y más estamos. Mi bronca es con los otros.

El promotor de lectura, debe ser una figura profesional, no sólo de apoyo a la educación. Profesional en el ámbito académico, laboral y salarial. No entretenemos niños (aunque exista quien sí lo hace y muy bien), tampoco somos magos (no porque se les brinde una sesión a un grupo de estudiantes, leerán convencidos). El nivel y la calidad de nuestro trabajo están relacionados con una inversión que no se ve: compramos libros, nos esforzamos por acudir a capacitaciones, pasamos horas y horas leyendo (sí, pueden minimizar esta actividad, pero la realizamos por convicción y gusto). Y no existimos para las autoridades educativas, sino como alguien que hace algo “bonito”, en el mejor de los casos.

Los maestros no formarán lectores por decreto. Así como fueron un fracaso las convocatorias del 5º Congreso Nacional de Educación y el 3er. Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, concretamente en el rubro de la lectura. Quizá alguien de las huestes de Gordillo Morales lo niegue, pero si no fue un fracaso, ¿por qué se solicita al personal bibliotecario que funja como padre de familia y lleve una propuesta? Así, fracasará esta medida tan disparatada.

En Zacatecas, y en muchas partes del país, hay espacios públicos donde se promueve y fomenta la lectura y en los cuales el único apoyo es el espacio. Se olvidan de un pequeño detalle: el promotor de lectura también come, viste, calza, requiere vivienda, tiene familia y compra libros. En resumen, mientras el promotor de lectura siga al margen, profesionalmente, de los programas de lectura y se apele a su buena disposición, se seguirá desperdiciando un gran capital humano.

martes, 7 de febrero de 2012

El alma de la fotografía

El alma de la fotografía o la fotografía del alma

José Ángel Higuera Solano

Hace algunos años varias tribus no permitían que se les tomasen fotografías, creían que al imprimir su imagen parte de su alma se iba con ellas, actualmente no se si continúe esa creencia, sin embargo, en pleno siglo XXI yo estoy seguro  que aquello es realmente cierto, de alguna forma.
Las imágenes que captura, extrae o se adueña John Sevigny poseen parte del alma de sus dueños. He aquí, que como los poetas, los fotógrafos también se convierten en pequeños dioses al reproducir almas de sujetos de toda índole, y así como un dios, nos muestra en “El Muerto Pare el Santo”, parte de su creación.
Rostros con miradas perdidas o miradas que se adueñan de rostros ajenos, son algunas de las fotografías que podemos admirar en ésta obra. Ideas, sueños, frustraciones tamizan el blanco y negro del papel que se muestra como ventana a un mundo puntual de instantes, momentos varados en el tiempo.
Todos, de alguna forma, tenemos claro-oscuros en el alma, pensamientos sanos e insanos, la vida se rige por tonalidades que van del extremo claro que deslumbra, que enceguece, hasta el negro, la brutal ausencia del todo., por eso John ha decido presentarnos este pequeño universo en estas mismas tonalidades claro-oscuras, donde se vislumbran almas de igual forma.
Me gustaría conocer que piensa el autor al momento en que, el clic de la cámara, succiona como aspiradora la imagen, visón que se resiste a ser copiada. ¿Habrá alguna lucha entre ellos (fotógrafo e imagen)?, ¿un diálogo?, ¿una seducción?,  vallan ustedes a saber qué.
Mirar, observar, deleitar, ofuscar, meditar son verbos que se ejercitan cuando abrimos el libro de John, verbos que necesitan un sujeto, seamos parte de esta aventura que nos lleva más allá de la imagen.
Por qué digo “El alma de la fotografía” porque estoy seguro que, aún sin conocer a fondo a John Sevigny, podría afirmar que si algún día le obligasen a dejar la fotografía, él también perdería el alma.





 Zacatecas, Zacatecas a 02 de diciembre del 2010


Texto leído durante la inauguración de la exposición "La muerte pare al santo" de John Sevigny, en la Biblioteca Pública Central Estatal "Mauricio Magdaleno".

viernes, 3 de febrero de 2012

Las historietas y la formación lectora

Eduardo Campech Miranda


Estoy por concluir el maravilloso libro Historia de la lectura en el mundo occidental, dirigido por Roger Chartier y Guglielmo Cavallo. En el penúltimo ensayo, “Los nuevos lectores del siglo xx” de Martyn Lyons. Entre otras cosas muy interesantes, como la incorporación de más mujeres y niños a las prácticas de lectura, el autor hace una exposición de aquellos textos considerados poco valiosos o serios, pero de gran consumo. Trasladé esa situación a nuestro tiempo, encontrándome con similitudes y coincidencias dignas de aprovecharse. Además de dos encuentros que guardan una estrecha vinculación con lo que quiero exponer.

En alguna ocasión escuché a alguien decir que las historietas mexicanas no estaban siendo valoradas en su justa dimensión, ni en su aportación a los incipientes lectores. Por el contrario, son objeto de descalificación y minimización. Títulos como Lágrimas y risas, El libro vaquero, El libro semanal, El libro sentimental, El libro rojo, Memín Pinguín, Archie, Capulinita, La familia Burrón. A este material podemos agregar revistas del tipo de Contenido y Selecciones, las obras de Marcial Lafuente Estefanía y Corín Tellado. Todas ellas constituyen los acervos de una importante generación de mexicanos, en una época donde la circulación del libro era más complicada y costosa.

Entonces yo cursaba el primer semestre del Colegio de Bachilleres, la maestra Isabel Oliva, junto con el profesor Efraín Gutiérrez de la Isla, habían invitado a Bertha Michel para que nos leyera sus poemas y nos hablara de la lectura. Así lo hizo. Refirió que sus inicios en la lectura fueron las revistas Selecciones del Reader Digest. De ahí realizó un salto hacia la literatura. Quizá ella no recuerda la anécdota que acabo de mencionar. Pasaron los años y hace un par, nos volvimos a encontrar, ahora colaborando ambos desde nuestras instituciones en un proyecto de animación cultural (Gira Pirinola, iniciativa de la licenciada Luisa Hernández). Esta semana, tuvimos una entrevista más, con la finalidad de realizar otro proyecto interinstitucional.  Acompañada de Miguel García, ambos hablaron de sus lecturas, de su fascinación por la ciencia ficción y la literatura fantástica.

Al día siguiente, conversé con la señora Sandra Jiménez Loera. Madre de tres hijas lectoras. Le pregunté ¿cómo le hizo para que sus hijas leyeran? La respuesta fue sencilla: les leía por las noches antes de dormir, además de que en su casa siempre hubo una disciplina férrea. Y una buena dotación de los textos mencionados arriba. Ahí también hubo un tránsito gozoso hacia la literatura. En ambos casos, y en el estudio de Lyons, la literatura barata, de poca calidad, publicaciones desdeñadas académicamente, cumplieron una función trascendental en la formación de lectores: el ejercicio de la lectura como práctica cotidiana.

Hice un ejercicio de memoria, un viaje a mi infancia. Me encontré leyendo a escondidas El libro semanal, el sentimental era apto, quizá por ser tan lacrimoso y con mujeres menos sugestivas. Y desde luego, Capulinita, La familia Burrón, Memín Pinguín. Ahora estoy convencido que también esas lecturas me llevaron a la literatura.

Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas

viernes, 27 de enero de 2012

Estantería abierta… porque los tienes censurados, hay, hay, porque los tienes censurados.


Eduardo Campech Miranda
El que quiera ver más de cerca un libro deberá solicitarlo al bibliotecario, que se lo mostrará y, llegado el caso, le permitirá leerlo.

El enunciado anterior lo encontré leyendo el artículo “¿Hubo una revolución en la lectura a finales del siglo xviii?” de Reinhard Wittman, dentro del volumen Historia de la lectura en el mundo occidental, dirigido por Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, y fue tomado de la Ordenanza ducal de bibliotecas de la ciudad Turingia de Gotha. De inmediato me recordó algunas cuestiones que se suscitan en algunas las bibliotecas públicas.

La más reciente, una entrada en algún blog de bibliotecas donde se reflexionaba en torno al papel de mediador del bibliotecario. En ocasiones este rol trasgrede algunas fronteras y se convierte en censura. Censura hacia libros, hacia páginas web, hacia comunidades y redes sociales, aún más hacia actividades o indumentaria al interior de la biblioteca.

Y desde luego, no sé si las más lamentable, la censura a los libros. El epígrafe hace referencia al sistema de estantería cerrada. Está claro que el bibliotecario era el intermediario entre el libro y el lector. Hoy las cosas han cambiado, al menos normativamente, y se usa la estantería abierta. En este marco se incrusta la siguiente anécdota sucedida en la Biblioteca Central Estatal “Mauricio Magdaleno”, de Zacatecas.

Cuando llegué a tierra zacatecana uno de mis primeros amigos, y lo somos hasta la fecha, cantaba constantemente una tonada que decía: “Yo no te agarro las chichis cabrona, porque las tienes aguadas, hay, hay, porque las tienes aguadas…” Le pregunté de dónde había sacado tal canción. Me respondió que era una que tocaban en las callejoneadas, pero sólo con música.

Siendo ya trabajador de la biblioteca mencionada, observé en cierta ocasión a un profesor que se desempeñaba como Jefe de Servicios Bibliotecarios. Había quitado de la estantería el libro de Lucía Reyes Gómez, Academia de Danza Folklorica. Conocimiento de la monografía, de la editorial acadeda. Cuando le pregunté la razón de tal acto, me comentó que porque tenía cosas que no deberían leer los niños.

La obra en cuestión contiene en uno de sus tomos aquella canción que alegremente cantaba mi amigo: “La mala palabra” (cuyo nombre original es “La cabrona”). Dicha pieza data de los años treinta del siglo xx, y se presume fue escrita en Villanueva, Zacatecas. En torno a la historia de la canción, Reyes Gómez apunta:

“La cabrona” en su origen no era una pieza bailable, era una pieza vulgar, arrabalera y descarada, que se cantaba principalmente en las cantinas y zonas de tolerancia, pues para la población del rumbo era una manera de divertirse, pues al escucharla se sentían eufóricos y gozaban.
Después fue censurada por la iglesia y la prohibieron, y optaron por llamarle “La mala palabra”…[1]

Los niños a los que se refería el maestro mencionado eran estudiantes de secundaria que deberían llevar la historia y la letra de la canción. Obviamente, la llevaron pero fueron los únicos que lo consiguieron. En los meses siguientes el libro estaría bajo resguardo del Jefe de Servicios Bibliotecarios.

¿Qué criterios deben predomina para acceder al material, que a juicio del bibliotecario es o no conveniente para el lector? Creo que el criterio de la interacción con éste, de la conversación, del acompañamiento. ¿El caso referido es producto de un vacío en el perfil del bibliotecario público? Si, pero de ese tema se hablará en otra ocasión.


[1] Reyes Gómez, Lucía: Academia de Danza Folklorica Mexicana. Conocimiento de la monografía, México, acadeda, 1990, p. 27.

jueves, 12 de enero de 2012

La niña del canal

LENAN, Thierry: La niña del canal, México, Fondo de Cultura Económica, 2001. 53 p. (A la orilla del viento; 135).

De un tiempo para acá Sara actúa de manera extraña: ha empezado a llegar tarde a clases, se cortó el cabello como si quisiera disfrazarse y verse fea, y su expresión se ha tornado triste. Su maestra lo ha notado y se pregunta qué le está sucediendo a Sara. ¿Habrá muerto alguien de su familia? ¿Habrán peleado sus padres? Quiere preguntarle, pero le parece que no debe hacerlo. Sin embargo, cada vez es más claro que Sara es víctima de un episodio muy doloroso del que no puede hablar.


  • ¿De qué trata el libro? De una niña llamada Sara, la cual sufre mucho pues sus padres no la entienden y no le ponen atención. Ella es muy callada y tímida, no expresa lo que siente y por eso sufre tanto pues se guarda todo hasta el punto de romper en llanto y desesperación. La única persona que ve especial a Sara es su maestra, quien sospecha o sabe por lo que Sara está pasando. Pero Sara es tan fría que no deja que su maestra o cualquier otra persona se le acerque. O tal vez sí pues su maestro la hace sentir especial por eso ella hace lo que el diga. En fin Sara pone o demuestra toda su tristeza en su pobre muñeca de plástico. Y Sara también le gusta el frío. ¿Con qué personaje me identifiqué? ¿Por qué? Con Sara. Tal vez porque como ella me guardo todo aunque jamás se note, a las dos nos gusto el frío y la soledad. ¿Te gustó el libro?  ¿Por qué? Sí, muchisimo. Creo que es una historia muy linda y deja una enseñanza. Brenda Aracely Campos Mora, 12 años, (6 de enero de 2012).
  • ¿De qué trata el libro? Habla sobre una niña llamada Sara, que se siente sola porque sus padres no le hacen caso. Y con una muñeca que compró le hace sentir lo mismo que ella. La maestra de Sara se dio cuenta que tenia problemas gracias a su actitud y decide ayudarla en la tarde, saliendo de la escuela, porque también tuvo problemas con sus calificaciones. La maestra empieza a recordar con Sara su infancia, como si la estuviera viviendo de nuevo. Pero no era ningún buen recuerdo, sino que todos esos recuerdos, hacían que la maestra tratar de quemar su niñez. Por eso le dice a Sara que ya no puede ayudarla y abandona su casa. Sara fue con su profesor de pintura y la maestra recordó que su tío era malo con ellay se dirigió al estudio del profesor a salvar a Sara. La maestra dijo que tenían que denunciarlo, pero Sara no quizo pues decía que su muñeca era la que disfrutaba lo que a Sara le hacía sufrir. ¿Por qué te gustó el libro? Es como una historia para comprender que todos necesitan atención, para no entrar en soledad y dejar que las personas te hagan daño sólo por sentirse al borde de la locura y soledad. Y hay que hablar de lo que nos molesta, sin importar nada. (Natalia González, 11 años).





miércoles, 11 de enero de 2012

Leer como propósito de Año Nuevo


Eduardo Campech Miranda[1]

Navegando por distintos portales, foros y listas de intenet, intentaba comprobar si los propósitos de año nuevo que me imagino son los más comunes, en verdad lo eran. Y sí, el bajar de peso, dejar de fumar, caminar o ejercitarse, etc. En Yahoo! Respuestas, alguien solicitaba la sugerencia de algunos títulos para hacer de la lectura un gusto. Las respuestas fueron variadas: desde García Márquez en general, hasta la saga de Crepúsculo, pasando por Harry Potter, varios betsellers, algunos de autoayuda y superación personal, por géneros, y más.

Reflexioné en torno a la amplia oferta que se le ofrecía a esta persona. Cada una de las respuestas reflejaba las preferencias lectoras de cada persona. Preferencias que fueron delineándose con lecturas, con historias de vida, con visiones del mundo. Ahora el turno es para la persona que lanzó la pregunta.

¿Qué hubiera sugerido yo? Aclaro que no lo hice porque me pareció que las contribuciones ya eran demasiadas. Le hubiera recomendado algún blog de reseñas bibliográficas, que se enterará del contenido del libro. Le hubiera preguntado por sus gustos musicales, cinematográficos, de esparcimiento, para identificar sus intereses.

Hay también quien define desde la misma pregunta que es lo que busca en concreto. Por ejemplo, libros románticos, sobre triángulos amorosos (aunque no se especifica si lo que busca es cómo construir uno o cómo salir de uno), de desprendimiento astral. También un gran número de sugerencias se hicieron llegar.

Ya he mencionado en otra colaboración que mucho del éxito de formar lectores es la libertad, de elegir, de leer, de imaginar. Desde hace unos tres meses trabajo regularmente con alumnos de sexto grado de una escuela primaria. El propósito fundamental es apoyarlos para presentar el examen de admisión a secundaria. Sin embargo, aprovecho para realizar algunos ejercicios de comprensión lectora y cultivar el gusto por la lectura.
Después de aproximadamente cinco sesiones expuse ante ellos un acervo de alrededor de 60 títulos infantiles y juveniles. Ante sus miradas de asombro colocaba los libros en el suelo, como si los fuera a vender. Eso propició un poco de desorden en el grupo. Bajo la consigna de que yo iba a mencionar quién iba a pasar a seleccionar un libro, guardaron compostura. La dinámica fue la siguiente: deberían elegir un solo libro, regresar a su lugar, revisarlo y si no les gustaba lo regresaban y tomaban otro. Sólo debería estar un alumno de pie buscando su libro.

Algunos, los menos, cambiaron su libro. Pero la mayoría acertó en su elección. De los primeros surgieron preguntas como ¿no hay libros de miedo? ¿tiene Crepúscuo? ¿hay más de Francisco Hinojosa? (a este autor tuvieron la oportunidad de conocerlo en persona).Las recomendaciones también fueron sencillas: cuidar el libro, si no les gustaba no tenían ninguna obligación de leerlo y entregarme su opinión del texto por escrito.

Una pequeña me sorprendió. En un fin de semana leyó una novelita de 160 páginas y entre lunes y viernes de la siguiente semana leyó otra novela de más de cien páginas. Los libros han comenzado a circular entre ellos. Cuando lo entregan hacen también un pequeño resumen oral del argumento. Creo que si queremos hacer de la lectura un propósito de año nuevo, comencemos por estas sencillas acciones y los frutos serán abundantes.


[1] http://lecturascompletas.blogspot.com

Publicado en "La Gualdra", suplemento cultural de La Jornada Zacatecas, enero 9 de 2012.